Reproducimos un artículo publicado en Xarxanet que se cuestiona la importancia del pasado de una compañía empresarial a la hora de afrontar los retos del futuro: irregularidades, imagen y Responsabilidad Social.
30-10-2007 - Josep Maria Canyelles/ Xarxanet* (28/10/2007)
¿El pasado de las empresas importa? Seguramente no es uno de los aspectos más relevantes en la gestión de la responsabilidad social, ¡básicamente por la obviedad de no poderse gestionar! Pero tampoco se puede pasar página de manera inmediata.
Lo que han hecho las empresas en el pasado, si tiene gravedad y queda a la luz pública, puede afectar la reputación actual y puede permanecer por siempre jamás como una losa en su imagen. Aunque no tenga ninguna relación directa con los actuales gestores es evidente que queda ligado con la imagen, y sí que puede haber todavía una unión más directa con la propiedad en el supuesto de que las ilegalidades cometidas hubieran sido fuente de beneficios legados a los sucesores.
Como temas centrales encontramos la esclavitud, el colaboracionismo con fascismos o el holocausto judío...
A veces la situación puede ser más lacerante si el resultado se hace evidente todavía hoy. Por ejemplo, ¿sabéis que hay un complejo de edificios que pertenece a la Armada de los EE.UU. en Colorado con la forma de la esvástica? No se hablaba de ello, formaba parte del pasado... hasta que Google Earth lo ha captado, las organizaciones judías han puesto el grito en el cielo y ahora la Armada deberá destinar 600.000 dólares para hacer reformas estructurales y cambiar la forma del edificio.
El Congreso escuchó hace pocos días unas palabras del diputado Tardà en las que amenazaba con decir nombres de empresas que hicieron fortunas con esclavos republicanos:
"De hecho, ustedes no pretenden cuestionar la actividad de los caciques expropiadores de empresas que todavía hoy —se lo voy a repetir: empresas que todavía hoy— cotizan en la Bolsa de Nueva York. Y usted sabe qué empresas son y conoce los números de algunos grandes accionistas que amasaron grandes fortunas con los esclavos. ¿Sabe a quién me refiero? Me refiero a todos los republicanos esclavos de estas empresas. Hablamos de explotadores, torturadores, asesinos, etcétera. Llegará un día en que podamos dar números. No es el momento. Nosotros no los callaremos".
Nos puede sonar a 'política' pero a veces, cuando hay unanimidad de puntos de vista entre fuerzas políticas y sobre todo la sociedad civil, estas sombras del pasado se pueden transformar en medidas y 'políticas públicas', como pasó hace un par de años en Chicago, dónde el ayuntamiento obliga a los subcontratistas a informar de posible relación con la esclavitud en el pasado:
Pedir disculpas
"JP Morgan reconoce que sus predecesores utilizaron esclavos negros como avales entre 1831 y 1865 y pide disculpas. El banco de inversión norteamericano JP Morgan ha reconocido que entre 1831 y 1865 sus entidades predecesoras utilizaron esclavos negros como avales, contribuyendo de esta forma a 'una institución brutal' por la cual ahora se ha disculpado".
El anuncio realizado por el banco responde a la nueva obligatoriedad impuesta por la ciudad de Chicago a las empresas con las cuales contrata servicios municipales, que han de informar sobre posibles relaciones con la esclavitud en el pasado.
Seguramente estaremos de acuerdo en que no sería adecuado una acción pensada para 'limpiar' desde la coherción pero las empresas pueden hacer, voluntariamente, un acto de constricción para pedir excusas, para compensar de alguna manera parte del mal causado, y para lanzar un mensaje ético y pedagógico a la población. Y esto sí que es una muestra de responsabilidad social. Seguramente, años después de lo que haya podido pasar, lo más importante es el valor moral y ejemplarizante de la acción de pedir disculpas.
Por ejemplo, una compañía ferroviaria holandesa pidió disculpas hace dos años por haber transportado judíos hacia los campos de concentración nazis. También la iglesia francesa pidió disculpas públicas a los judíos. Y encontraríamos otros casos... Y también contra-casos, como cuando la institución de la monarquía española no tan sólo no se disculpó sino que afirmó que, a lo largo de la historia, el castellano nunca había sido una lengua de imposición, sin que pueda servir de excusa transmitir la interpretación que sus palabras eran el discurso que viene redactado por el gobierno de turno.
Las grandes empresas españolas líderes en América Latina también deben limpiar una imagen negativa que ha venido dada por la manera y la prepotencia como a lo largo del último decenio han actuado y se han comportado en aquel continente. Todas ellas hacen uso de la Responsabilidad Social para mejorar su reputación y obtener una mejor legitimidad social para operar. Siguiendo con las reflexiones hechas, aunque sobre acciones de una gravedad incomparable, sería bueno que las empresas se acostumbraran a aceptar públicamente los errores y plantear medidas de reparación.
La Responsabilidad Social 'políticamente correcta' debería construirse sobre el reconocimiento de las acciones mal hechas, puesto que de lo contrario puede parecer que es una manera indigna de mejorar meramente una imagen malograda por un mal comportamiento corporativo no reconocido y por lo tanto quizás no lo suficiente asumido.
Creo que toca hacer reflexiones de estas porqué sino podemos ir hacia una aplicación aséptica de la RSE que sea un maquillaje encima un legado oscuro. Esta RSE no tendría nunca la suficiente credibilidad pública y, seguramente, los encargados de aplicarla tampoco lo harían con la suficiente convicción, los valores y la autenticidad que sería necesaria.
¡Hoy la autenticidad es un valor preciado y buscado! Finalmente, pues, si algunas empresas hicieran valer esta ejemplaridad, quizás también los Estados y toda clase de organizaciones se sentirían compelidas a actuar similarmente. Tenemos alguna disculpa histórica por pedir desde la ONG?
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