La ONU pidió a la comunidad internacional 2.500 millones de dólares «urgentes» para sus programas de alimentación
30-04-2008 -
Dos mil millones de personas ven amenazada su supervivencia por la escalada de los precios de los alimentos, en una crisis global que ya se define como el «tsunami del hambre» y que podría -de no conseguir frenarla- provocar «el estallido de disturbios sociales a una escala sin precedentes», como ayer mismo señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Precisamente para hacerle frente a esta crisis alimentaria de dimensiones globales, Naciones Unidas acaba de celebrar en Berna una reunión de todas sus agencias -27 en total-, junto con otros organismos internacionales, como el Banco Mundial (BM) o la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Y la conclusión a la que han llegado tras una intensa jornada de trabajo celebrada a puerta cerrada es que, de forma urgente, la ONU necesita 2.500 millones de dólares (1.600 millones de euros) para alimentar a la población de 37 países, que está en situación de extrema necesidad alimenticia, y en esos términos ha realizado Ban Ki-moon un llamamiento a la comunidad internacional.
Medidas urgentes
«2.500 millones de dólares son cuatro días de guerra en Irak y es lo que se necesita para que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pongan en marcha las acciones necesarias para frenar la hambruna. Hay que establecer prioridades, y cuando hay voluntad política las cosas salen adelante», manifestó ayer el portavoz de la FAO para España, Germán Rojas.
Ban cuantificó en 1.700 millones de dólares las necesidades de financiación de la FAO -para suministrar semillas, fertilizantes y alimentos para el ganado a los países con recursos escasos y así permitirles aumentar su producción- y en otros 775 millones los fondos con destino al PMA, con los que cubriría el mayor coste de los alimentos básicos, especialmente los cereales, cuyo encarecimiento redujo casi a la mitad el poder adquisitivo de este programa humanitario.
Por su parte, el portavoz para España de la FAO, destacó el hecho de que Naciones Unidas haya clarificado la necesidad económica para afrontar la compleja situación actual que, sin embargo, no es una novedad, aunque sí lo sea su extensión casi planetaria. «La FAO lleva mucho tiempo hablando de que esto iba a pasar. De hecho, cuando el director general, Jacques Diouf, visitó en octubre España, ya estaba contabilizada en 1.700 millones de dólares el apoyo internacional que se precisaba para enviar ayuda a los países de bajos ingresos y, además, deficitarios en alimentos, es decir, los pobres dentro de los pobres», manifestó Rojas.
El portavoz añadió que, «a nivel mundial hay 1.500 millones de personas que ganan menos de dos dólares al día y destinan el 60% de sus ingresos a la alimentación. Y esos 2.500 millones que pedimos ahora se destinarán a paliar problemas extremos de necesidad: no es un pronóstico para el futuro, sino algo que está ocurriendo ya».
Comisión de emergencia
La necesidad urgente de tomar medidas se ha traducido también en la creación, de forma conjunta entre Naciones Unidas y el Banco Mundial, de una nueva unidad de emergencia para afrontar la crisis, bajo la dirección de John Holmes.
Asimismo, Ban Ki-moon recordó a todos los gobiernos que la inmediata prioridad debe ser «alimentar a los hambrientos», un mensaje que el máximo responsable de la ONU ha lanzado en repetidas ocasiones en las últimas semanas: «Sin una financiación total de los 2.500 millones de dólares de emergencia, corremos otra vez el riesgo de una hambruna generalizada, malnutrición y disturbios sociales sin precedentes».
Natalia Bore
La Voz de Galicia
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