Unas declaraciones de Joan Rosell, presidente de la patronal catalana, la firma del convenio del textil y lo manifestado por el nuevo Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho ¿introducen nuevos enfoques sobre la moderación salarial?
J.L. López Bulla
07-05-2008 - En las últimas semanas han aparecido algunas novedades que presentan un notable (y positivo) interés con relación a la cuestión salarial. Por orden de aparición en la escena son los siguientes: unas declaraciones de Joan Rosell, presidente de la patronal catalana, la firma del convenio del textil y lo manifestado por el nuevo Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. El hilo conductor de las mismas es la inconveniencia de la moderación salarial. O, por mejor decir –según nuestra lectura— la inutilidad de la misma. Vale la pena que reproduzcamos, de manera breve, lo expresado por Corbacho a La Vanguardia:
Pregunta.- También pide moderación el Banco de España.
Respuesta.- Bueno, pues también estoy más cerca de los sindicatos que del Banco de España. Pedirle a una persona que gana 600 euros que acepte congelar su salario no me parece bien. Es mejor que las rentas más altas paguen un 1% más. Las clases más desfavorecidas no deben pagar la coyuntura. Otra cosa es que apliquemos políticas de apoyo a las empresas, como el adelanto del retorno del IVA o avales del ICO.
Hasta donde yo recuerde, esta es la primera vez en mucho tiempo que se han producido unas declaraciones de esta guisa. Es más, ya no se trata sólo de unas declaraciones sino del comportamiento empresarial concreto, explicitado en una negociación tan importante como es el convenio Textil-Confección.
Digo que se trata de novedades porque se dan en un contexto de desaceleración económica y en presencia de algunos nubarrones que, hoy por hoy, nos cuesta saber su aproximado diapasón. También porque se trata de unas opiniones (tras ellas hay indicaciones) que se confrontan con los responsables de algunas cocinas institucionales como, por ejemplo, el Banco Central Europeo, el Banco de España y Su Santidad el Fondo Monetario Internacional. Digamos pues que los `laicos´ de Economía (sindicatos y empresarios) y un Ministro –todo ministro en el ejercicio de su cargo es mitad seglar y mitad religioso-- se alejan de los apotegmas teologales de las instituciones financieras. ¡Con lo que está cayendo y parece que va a caer...! [Pero como decían en la Edad Media: no llamemos a Satanás, que es capaz de presentarse]
Ciertamente todavía es pronto para saber si la orientación general que van a diseñar las autoridades españolas para afrontar los nubarrones económicos será la de siempre, esto es, los mecanismos tradicionales o... O, como indica Corbacho: Las clases más desfavorecidas no deben pagar la coyuntura. Y, aunque por ahora, esto parezca un tanto descriptivo, no cabe duda que parece indicar, de creer al Ministro, que podría estar ensayándose otra práctica.
Desde luego, no se trata de tirar cohetes. Pero tampoco de subestimar la novedad de las declaraciones de dos personalidades (Corbacho y Rosell) y la fisicidad real de algo tan material como un convenio colectivo de tanta enjundia como el textil, la organización empresarial que dirige un mánager de tanta lucidez como Joan Canals.
En todo caso, algo parece de cajón: si se quiere de veras que esta concepción empresarial tenga sostenibilidad, creo indispensable que los operadores económicos que piensan de ese modo contagien a todo el gremio: a todo el gremio español y europeo. Por la cuenta que le trae a los sindicalistas, harán lo propio.
El tiempo dirá si esta golondrina de primavera es algo más que un leve anuncio u otra cosa de más consistencia.
Metiendo Bulla
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