Caja Mediterráneo quiere pisar el acelerador de su expansión internacional. Mira sobre todo hacia América Latina y Marruecos. La emisión de cuotas le garantizaría el visto bueno del Banco de España a la compra.
08-05-2008 - Caja Mediterráneo (CAM) no le tiene miedo a la crisis. Considera que se ha preparado bien para enfrentarse al cambio de ciclo e incluso quiere estar preparada para poder aprovechar las ocasiones de compra que pueden surgir, sobre todo en el extranjero. Por eso, la caja está estudiando la posibilidad de emitir cuotas participativas antes de que finalice este ejercicio, según anunció ayer el director general, Roberto López Abad.
La asamblea de CAM aprobó la emisión de cuotas, una especie de acciones sin derecho de voto específicas para las cajas, a finales de 2007. Ha sido la primera caja en dar este paso, ya que las cuotas se han enfrentado, hasta ahora, con el rechazo mayoritario de los sindicatos, que las consideran un peligroso paso hacia la privatización de las cajas. “Hemos hecho el trabajo importante que era consensuar”, reflexionó López Abad y añadió que CAM considera las cuotas simplemente como un instrumento para reforzar capital.
El director general explicó que, inicialmente, la caja se planteaba esperar a que los mercados volviesen a la tranquilidad antes de emitir. Sin embargo, ahora “estamos estudiando la posibilidad de acelerar este paso porque en momentos de incertidumbres las cuotas adquieren más valor ya que te permiten reforzar capital”, afirmó.
López Abad especificó que CAM está satisfecha con sus actuales ratio de capital. De hecho, su ratio de capital básico es del 6,25%, el quinto mejor entre las entidades financieras españolas, y tiene un exceso de recursos propios sobre los mínimos legales del 46%. La emisión de cuotas tendría una función clara: estar preparado para poder ir de compras al extranjero.
CAM reconoce que está buscando ocasiones sobre todo en América Latina y en Marruecos, donde ya tiene una alianza comercial y una participación del 5% en el segundo banco privado del país. No descarta del todo Europa del Este, aunque por el momento no está buscando en este área.
La emisión de cuotas participativas, además de fortalecer su capital de cara a las adquisiciones, también le garantizaría el visto bueno del Banco de España. Para autorizar la expansión internacional de las cajas, el regulador les ha puesto como condición que se sometan al escrutinio del mercado. Hasta la fecha, se han visto dos tipos de soluciones: la salida a bolsa de las corporaciones industriales o las cuotas participativas.
El director general de CAM se mostró confiado sobre la salud de las cajas. Descartó que se vayan a producir fusiones entre cajas y aseguró que estas entidades “están funcionando muy bien”.
Sin dramatismo
López Abad restó dramatismo a que Moody’s haya puesto bajo observación el ráting de CAM y dijo que la agencia está haciendo su trabajo al medir la resistencia de las entidades ante un empeoramiento drástico de las condiciones del entorno. López Abad dijo que no se prevé que la situación empeore hasta los niveles de morosidad o de paro de la crisis de 1992. También quitó hierro a la crisis inmobiliaria y a los efectos que pueda tener sobre las entidades financieras y, en particular, sobre CAM, cuya exposición al sector “está en línea con el promedio”, dijo.
El director general aseguró que la caja cumplirá con creces los objetivos de su plan estratégico que concluye este ejercicio, entre los cuales está alcanzar un beneficio de 440 millones, frente a los 386 millones de 2007.
Además, el directivo anunció que CAM prevé volver a emitir deuda en los mercados este mismo trimestre, como han hecho ya algunas entidades españolas.
M. Romani
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