La banca española reluce en plena crisis. Es el triunfo del negocio de toda la vida, más pegado a la oficina, frente a la volatilidad y el glamour de la banca de inversión.
16-05-2008 - Ver para creer. Lo que hace veinte años hubiera sido impensable, hoy es realidad pura y tangible. Los dos gigantes de España copan, junto a BNP Paribas, otro grande al otro lado de los Pirineos, el ránking de mayores bancos europeos por beneficios. Un hecho que, sin embargo, aprovecha un factor estacional.
Los grandes competidores británicos (HSBC, Royal Bank of Scotland, Barclays), con potentes beneficios, no presentan cuentas en el primer trimestre. Pero no por eso hay que restar mérito a una situación privilegiada como la que disfrutan los grandes bancos españoles en un contexto tan complicado.
No sólo mejoran beneficios, cuentan con los mejores ratios de eficiencia de la liga de los grandes y menos grandes: BBVA gasta 37 de cada cien euros que ingresa, y Santander, 41 de cada cien, frente a una media superior al 65% entre sus competidores europeos; y sacan una mayor rentabilidad a su capital, entre un 27% de BBVA y un 17% de Santander. El resto, salvo BNP Paribas, ni se acerca a estos niveles de rentabilidad sobre recursos propios.
Semejante ratios, que no son flor de un día y sí una seña de identidad, no sólo de ellos sino del conjunto de la banca española, cobran, si cabe, más importancia ahora.
Son, además, el resultado de una estrategia que vincula directamente con el encabezamiento de esta página. Estas entidades hacen la banca de particulares de toda la vida, la más pegada a la oficina en el mercado con más sucursales de Europa, un negocio básico, prestar y captar dinero, al que han metido mucha tecnología por detrás para ganar eficiencia. Una actividad, en definitiva, sin grandes incógnitas ni secretos, que aporta una fuente recurrente de ingresos, nada despreciable en momentos de convulsión como estos.
Frente a este énfasis en lo conocido, por expandir este modelo en otras regiones como Latinoamérica, no ha tenido apenas cabida el volátil negocio de la banca de inversión. Éste es el negocio desconocido, más apto para la ingeniería financiera, que aporta vaivenes y no una recurrencia a las cuentas de resultados. Con semejante trayectoria y la prudencia del Banco de España ante los productos estructurados, hoy los bancos españoles relucen más que nunca.
Juan Javier Andrés
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