En los países de la Unión se decantan por políticas activas que incluyen incentivos para empleadores y la formación de trabajadores.
01-07-2008 - Luis perdió su trabajo a finales del mes de marzo. Tenía un contrato como comercial y hacía meses que "sabía que iba a ser el siguiente en caer", porque a sus compañeros tampoco les renovaban cuando llegaba la hora de negociar otro período en la empresa. Se apuntó al Inem, comenzó a cobrar el paro y ha empezado un curso de inglés orientado a comercio "que dicen que tiene muchas salidas". El resto de tiempo libre lo pasa buscando trabajo en portales web y enviando currícula "a ver si sale algo".
Problemática coyuntura
La situación que atraviesa Luis es extensiva a las más de 300.000 personas que se han inscrito en las listas del Inem desde que comenzó el año. Las previsiones de empleo en España vaticinan una tasa de crecimiento negativa hasta el año de 2010, reconocida por el propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, quien ya ha anunciado que el paro subirá por encima del 10%, valores que obligan a hacer memoria y que llevan a la economía española a lugares por los que no había transitado desde hace décadas. Como consecuencia, las Cuentas Públicas deberán hacer frente a más pagos por tal concepto. Se estima que el valor de este repunte obligará a desembolsar 2.500 millones de euros extra en subsidios de desempleo.
Con todo, la situación que atraviesa actualmente España marca diferencia respecto a la de otros países europeos donde, pese a las dificultades, están capeando el temporal. Lentamente, en la Unión siguen reduciendo en décimas el número de parados.
Medidas antidesempleo
Ahora bien, ¿dista tanto el esfuerzo de España para combatir el desempleo respecto a las actuaciones en la Unión Europea? En realidad, se abordan políticas parecidas en las que priman las políticas pasivas (pago del paro y prejubilaciones) frente a las activas, exceptuando el caso de Suecia y Dinamarca, que invierten generosamente en la formación de sus potenciales trabajadores así como en incentivos para las empresas que decidan contratarles.
La apuesta desmedida por políticas pasivas parece que no se está planteando correctamente, como se constata en las conclusiones del Euroíndice Laboral publicado por Adecco y el IESE. El informe pone en valor las políticas activas, a las que atribuye la capacidad de reducir hasta en 1,2 puntos la tasa de desempleo. También refleja diferencias sustanciales que vienen avaladas por la inversión de los respectivos estados para reducir el paro. Los Veintisiete invierten una media del 2,12% de su Producto Interior Bruto, un equivalente a 11.390 euros al año por parado frente a los 10.070 que se pagan en España, el segundo país después de Alemania, que cubre más subsidios de desempleo, si bien, éstos se sitúan entre los de menor cuantía.
M. L. Nalda
La Gaceta
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