El BCE ha apostado hoy por la prudencia, conscientes sus dirigentes de que una retórica dura contra los riesgos inflacionistas habría disparado más las expectativas del mercado sobre posibles subidas de tipos –y con ellas, el euribor habría batido nuevos récords-.
04-07-2008 - Por ello, el BCE ha decidido rebajar la posibilidad de que vaya a haber un nuevo endurecimiento de la política monetaria. Sin embargo, se ha dejado la puerta abierta para hacerlo, en caso de que la espiral inflacionista no se detenga, las expectativas de inflación a largo plazo sigan disparadas y los efectos de segunda vuelta cristalicen en la eurozona.
Pero de momento, la postura del BCE es neutral. Esto es, no hay sesgo ni para subir los tipos ni para bajarlos. Todo dependerá de la evolución de la economía y de las presiones inflacionistas. Esto ha borrado de un plumazo las expectativas del mercado sobre la posibilidad de una subida de tipos del BCE antes de que acabara el año, algo de lo que estaba convencido antes de la reunión. Esto debería contribuir a moderar el euribor a doce meses, principal índice al que se referencian la mayoría de hipotecas españolas.
El euribor no es otra cosa que el tipo de interés al que se prestan dinero los bancos a corto plazo. Por norma general, cuando los tipos de interés suben, el euribor sube, y viceversa. Sin embargo, esta correlación necesita un matiz: el euribor no se eleva exactamente el mismo día que lo hace el precio del dinero, sino el día en el que el mercado da por hecho que los tipos van a subir. Por eso mismo, el euribor se disparó significativamente el 6 de junio, después de la última reunión, cuando Trichet dejó entrever que los subiría, y no lo hará mañana, porque las expectativas de una subida de tipos han desaparecido.
Por lo tanto, lo más probable es que mañana el euribor se modere. Sin embargo, todavía es pronto para ser complaciente. A partir de ahora, si la economía se desacelera, el petróleo detiene su escalada, los salarios no suben automáticamente con la inflación, y las presiones inflacionistas se desvanecen, la posibilidad de una subida de bajada de tipos desaparecerá definitivamente e incluso podrían surgir ya posibilidades de recortes, lo que debería contribuir a moderar el euribor. Sin embargo, si la espiral inflacionista continúa, las subidas salariales acentúan todavía más la subida de precios y el petróleo no se modera, el 4,25% no será tampoco el techo de esta etapa de endurecimiento de los tipos de interés.
Miquel Roig
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