Ningún holding de seguros del mundo garantiza el riesgo de una central nuclear. La energía nuclear es el mayor fracaso de tecnología energética de la historia.
07-07-2008 - Existen pocas empresas más persuasivas que las que venden seguros. Pues bien, ningún holding de seguros del mundo garantiza el riesgo de una central nuclear. En Chernobil la Unión Europea tuvo que pagar nada menos que 20.000 millones de euros para que cerraran las tres nucleares que todavía no habían explotado.
El mejor consorcio de seguros del mundo, el del Estado español, tampoco cubre el riesgo nuclear. Los pronucleares pretenden, como mínimo, prolongar hasta los 60 años las centrales nucleares envejecidas. Escribí, en el año 1973, el primer artículo antinuclear en España y fundamos los primeros comités. Explicamos a la ciudadanía, que lo entendió perfectamente, que la radioactividad es parecida al Espíritu Santo, en cutre, ni se ve, ni huele ni se nota de pronto, pero los defectos genéticos entran en el alma, en el ADN de nuestros descendientes.
La energía nuclear ha sido el mayor fracaso de tecnología energética de la historia. No ha cubierto los riesgos, no ha cubierto los costes externos ni se responsabiliza del almacenamiento de los residuos. Hace 35 años nos decían que sin las centrales nucleares no se podría cubrir la demanda eléctrica y este argumento ha resultado ser falso.
Ahora, con la central nuclear de Ascó parada hay días y horas en los que la silenciada eólica produce más electricidad que la nuclear en esta España milagrosa del Zapatero prodigioso y de los enanitos jugones. El sector eléctrico español hace como Cesc Fábregas que mira hacía un lado y envía la pelota hacia el otro. Las eléctricas hablan de nucleares pero llevan cinco años como locas invirtiendo en eólica y ciclos combinados de gas.
CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN Se trata de una tremenda ceremonia de la confusión para que no se les metan empresarios intrusos en el sector eólico: definitivo, estable, rentable y competitivo. Las eléctricas pasan los riesgos de la radioactividad al Estado, el CO al Planeta y 2 se quedan con las nuevas empresas renovables. Es imposible que haya municipios o comunidades autónomas que pidan o acepten en su territorio una nueva central nuclear.
A titulo personal yo diría que si llegan las centrales vayamos a por todas: que España retire su firma del Tratado de no proliferación de armas nucleares y fabriquemos nuestras bombas para garantizarnos el gas y el petróleo argelino.
Hace una semana, en Mora d´Ebro junto a Ascó, nos reunimos una docena de viejos rockeros antinucleares. La comarca está asustada y subdesarrollada. Sus ciudadanos están tristes, deprimidos y huyendo sin decirlo al igual que las empresas. Hoy en día, el sur de Catalunya, las Terras de l´Ebro, no es un país para jóvenes.
Mario Gaviria - Sociólogo, Profesor de la Universidad Pública de Navarra y de las universidades de Pensilvania y Los Ángeles. Premio Nacional de Medio Ambiente 2005.
La Vanguardia
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