La aprobación de la directiva de la UE sobre la expulsión de los inmigrantes indocumentados ha provocado las protestas de muchos gobiernos latinoamericanos.
07-07-2008 - La aprobación de la directiva de la UE sobre la expulsión de los inmigrantes indocumentados ha provocado las protestas de muchos gobiernos latinoamericanos. Sin embargo, tampoco puede decirse que los propios países de la región sean muy receptivos hacia los inmigrantes de sus vecinos. La reciente encuesta Oportunidades de Integración Regional, de la organización Latinobarómetro, revela que siete de cada 10 latinoamericanos rechaza a los inmigrantes, pobres o de diferente raza.
El trabajo encontró además que únicamente un 24% de los encuestados se mostró de acuerdo en que extranjeros de la misma raza o grupo étnico se instalen en su país, que sólo un 15% está dispuesto a recibir a ciudadanos de países con menos recursos y un 14% a acoger a extranjeros de distinta raza.
Uruguay, el más receptivo
Uruguay, bien por ser un país despoblado o por la tradición de recibir extranjeros se ubica con el 41% como la nación más “amigable” para integrar a personas de fuera de la misma raza o grupo étnico. Le sigue Nicaragua, con el 39%.
En cambio, Costa Rica (9%), el país más próspero de Centroamérica y el que presenta menos problemas sociales y políticos en esa región, resulta ser el más reacio a hospedar a no nacionales.
Los uruguayos son también los más abiertos a la acogida de emigrantes de países más pobres, con el 27%, seguido de cerca por México y Nicaragua, con el 22%. Ecuador (4%) y Paraguay (7%) son los más cerrados en este sentido, al igual que sobre la posibilidad de que extranjeros de otra raza vivan en su país. En esta variable, Uruguay (30%) es otra vez el más receptivo, seguido por Argentina, Colombia y Nicaragua, con el 20%.
Las conclusiones del estudio fueron lapidarias para la región. “Latinoamérica no parece darles mayoritariamente la bienvenida a los inmigrantes. Esto contradice de corazón la imagen de una región cálida y acogedora, y muestra el lado oscuro de nuestra cultura”, señaló. “¿O es más bien el reflejo de la necesidad de defender los puestos de trabajo que no sobran en ningún país?”, se preguntó a continuación.
Los resultados pueden entenderse como una prolongación de cuanto acontece a nivel político entre los países de la región y del lento avance de sus bloques económicos (el mejor ejemplo es el Mercosur), donde abunda la retórica pero faltan hechos concretos. Aunque la mitad de los latinos está de acuerdo con la integración en cuanto a inversiones, acuerdos energéticos y un Parlamento común.
Hace tiempo que los países centroamericanos se quejan por el trato que reciben sus habitantes en México. De igual forma, el Gobierno mexicano se queja sobre la valla que construye EEUU.
Lo mismo puede decirse del fenómeno de la inmigración latinoamericana que elige Europa como destino. Mientras que se reprocha la falta de apertura a sus ciudadanos en el Viejo Continente –sobre todo en España— en la región cada país ve con malos ojos a los inmigrantes de los países vecinos que dejan su patria para buscar mejores oportunidades económicas.
Los ecuatorianos, los más reacios a recibir mano de obra foránea
Un caso paradigmático en emigración es el de Ecuador, nación que Latinobarómetro coloca entre las más reacias a recibir extranjeros, junto a Chile, Venezuela, Paraguay y Bolivia, pese a que un 25% de su población ha emigrado (en España hay más de 400.000).
En la actualidad, de los 13 millones de habitantes de Ecuador unos 500.000 colombianos residen allí legal o ilegalmente, al igual que miles de bolivianos y peruanos que trabajan en el área de la construcción, agricultura y los servicios domésticos. Todos atraídos por el dólar (adoptado como moneda nacional en 2000), salarios más altos que la media en otros países y una creciente estabilidad económica.
El argumento de un latinoamericano para rechazar a un inmigrante, sea el que sea, es el mismo que podría utilizar un europeo sobre un ciudadano de Latinoamérica: que genera desempleo e inseguridad.
Países como Chile, Ecuador y Perú ya están implementando programas para integrar a los inmigrantes en el país, como flexibilizar los trámites para la obtención de la ciudadanía y así poder adquirir una residencia legal.
Pedro Dutour
La Gaceta
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