Uno de cada tres españoles que desarrolla una jornada laboral no completa lo hace porque si no, estaría en paro.
08-08-2008 - Por no haber podido encontrar trabajo de jornada completa”. Éste es
uno de los epígrafes que contempla la Encuesta de Población Activa
(EPA) en el apartado de ocupados a tiempo parcial. Más allá, es el
motivo que han señalado en el segundo trimestre de este año 810.700
empleados para justificar que su jornada no sea a tiempo completo,
según la encuesta. Esta cifra supone que uno de cada tres empleados que
trabaja con horario parcial lo hace porque, de lo contrario, estaría en
el paro.
En general, el número de ocupados que trabaja una
jornada no completa se mantiene en alza en los últimos meses. Desde el
tercer trimestre de 2007, cuando se produjo una caída de este tipo de
empleados, el número no ha parado de incrementarse hasta alcanzar en
los últimos tres meses los 2.449.200, 172.400 más que en el último
trimestre del año pasado.
En el mismo periodo de tiempo, el
factor sin alternativa, ha cobrado más fuerza, pasando a convertirse
en la razón principal de 810.700 personas, frente a las 737.200 que lo
consideraban a finales de 2007. Esto supone que 73.500 personas más en
seis meses están ocupados a tiempo parcial, porque no encuentran un
empleo con jornada completa.
La coincidencia con la crisis
es visible. Fue a finales de 2007 cuando la situación económica empezó
a hacer mella en la sociedad. Ante estas circunstancias, todo parece
apuntar que las empresas han empezado a utilizar la contratación a
tiempo parcial como mecanismo para reducir costes laborales ante una
desaceleración de la producción. De esta manera, los trabajadores han
tenido que adaptarse a las condiciones del mercado.
Dos etapas, dos coyunturas
De
todas formas, los españoles no han sido nunca propensos a desarrollar
empleos a tiempo parcial. Es más, este tipo de jornada ha sido
considerada marginal en el país durante muchos años. Esto se debía a la
complicada normativa que lo regía, así como a las condiciones precarias
o de menor salario. Pero, en los últimos tiempos los cambios en la
regulación del trabajo parcial han propiciado un crecimiento de estos
contratos, aunque España todavía se sitúa por debajo de la media de la
Unión Europea.
Lo mismo ocurrió a principios de los años 90.
La tasa de empleo parcial se duplicó, motivado también por importantes
cambios en la legislación, con el objetivo de que favoreciera “el
incremento de las tasas de empleo”, según la ley vigente en ese
momento. Sin embargo, y al margen de estas modificaciones legales, en
ambas etapas de crecimiento del empleo parcial es fácilmente
perceptible una correlación con tiempos económicos de coyuntura, pues
1993 fue un año de difíciles situaciones y 2008, de críticas.
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