En estos días en los que muchos trabajadores y estudiantes disfrutan por fin de las vacaciones de verano, es fácil dejar volar la imaginación y plantearse: ¿y si no regreso a la rutina en septiembre?, ¿y si me olvido de mi jefe, mis profesores y todo lo que me rodea por una temporada?
11-08-2008 - Aunque en España aún no es una costumbre demasiado extendida, cogerse un año sabático, o al menos unos meses, ya no es algo que sólo hagan los ricos y famosos. Esta práctica nació a principios de los setenta en los países anglosajones, donde se la denomina gap year,entre jóvenes de 18 a 30 años.
En estos países es muy habitual que los estudiantes se tomen un año sabático justo antes de empezar la universidad, o justo después de titularse, antes de adentrarse de lleno en el mundo laboral. Pero el fenómeno se ha ido extendiendo también a profesionales de todas las edades que buscan un paréntesis en su vida ya sea para viajar, colaborar con unaONG o, sencillamente, desconectar por una temporada.
Es el caso de Meritxell Morera, una joven catalana que, tras trabajar en Copenhague, decidió tomarse unos meses de descanso. "Mi objetivo inicial era viajar seis meses, que se convirtieron en dos años - recuerda-. Durante ese tiempo recorrí Sudáfrica y Australia, donde pude recorrer lugares inhóspitos, ver animales en estado puro, trabajar con niños, mezclarme con la gente y, sobre todo, despejar mi mente". A su regreso a España decidió
fundar su propia empresa, Sabática, donde ayuda a otras personas a organizar su propio periodo de paréntesis profesional.
Según Morera, entre las personas que deciden tomarse un periodo sabático figuran profesionales de todo tipo de sectores, desde médicos y otros profesionales de la salud hasta informáticos o trabajadores sociales. Eso sí, según Morera todos tienen un rasgo común: son personas con una personalidad "aventurera" a quienes no les asusta viajar solos por el mundo explorando nuevas culturas y conociendo gente, y asegura que han tenido incluso casos de personas que se enamoran en el país de destino y nunca más regresan a España.
Uno de los colectivos que más abunda es el de los jóvenes que acaban de finalizar o están acabando la carrera y que buscan aprender idiomas y hacer prácticas para mejorar su currículum. Como no suelen tener ataduras personales ni profesionales pueden tomarse periodos sabáticos más largos, de hasta un año o más.
Las personas de mayor edad - en Sabática han recibido peticiones incluso de mayores de 60 años- suelen tomarse periodos más cortos, de entre uno y seis meses, y prefieren dedicar su paréntesis profesional a colaborar como voluntarias en una ONG o en algún programa de medio ambiente y desarrollo social en algún país remoto. Ayudar a rescatar pingüinos en Sudáfrica o dar clases de inglés en escuelas chinas son algunas de las opciones que cuentan con más aceptación.
"El concepto de año sabático está rodeado de mitos equivocados - aclara Morera-: lo primero es que no hace falta que sea un año entero, y de hecho la mayoría de nuestros clientes se van sólo durante unos meses. Lo segundo es que está al alcance de mucha gente". Sin embargo, el factor económico impide a muchos profesionales cumplir su sueño de dejar su trabajo durante una temporada. Muchas actividades relacionadas con cooperación y ONG ofrecen alojamiento y manutención de forma gratuita y en algunos casos una pequeña remuneración, pero no todo el mundo puede permitirse el lujo de prescindir de su sueldo durante todo un año.
Legalmente, la única posibilidad que tiene un asalariado para tomarse un periodo sabático sin abandonar su compañía, siempre que tenga más de un año de antigüedad en ella, es solicitar la excedencia voluntaria, recogida en el Estatuto de los Trabajadores y cuya duración puede oscilar entre un mínimo de dos años y un máximo de cinco. En la práctica equivale a una rescisión de contrato, ya que la empresa deja de cotizar por el empleado y se suspenden todas las obligaciones. Además, el trabajador no tiene garantizada su reincorporación y sólo conserva un "derecho preferente" al reingreso en las vacantes que se produzcan y que sean de igual o similar categoría a la suya.
Por eso, el miedo a qué sucederá después del año sabático es uno de los principales motivos que detienen a muchas personas a la hora de iniciar una aventura de este tipo. Si se decide abandonar el trabajo y buscar uno nuevo a la vuelta también habrá que dar explicaciones.
"Cuando ven un salto de este tipo en el currículum las empresas se muestran especialmente exigentes a la hora de preguntar al candidato el porqué de ese año sabático - advierte Víctor Cabrera, mánager ejecutivo de Page Personnel en Barcelona-, y analizan cuidadosamente cuál fue su trayectoria profesional previa. Si antes había tenido una carrera sólida sin cambiar de trabajo muy a menudo, o si optó por el año sabático tras sufrir un expediente de regulación de empleo, la empresa lo puede entender. Pero si la trayectoria previa era inestable y a eso se añade un año sabático, las empresas pueden interpretar que se trata de un trabajador que no ofrece un compromiso a largo plazo con la empresa".
En el caso de los jóvenes, Cabrera señala que el año sabático será visto como una experiencia positiva o como una mancha en el currículum en función de la utilidad que haya dado el candidato a ese periodo. "Si el candidato vende al entrevistador la imagen de que cogió un año sabático al finalizar los estudios para perfeccionar idiomas y conocer nuevas culturas es muy probable que la empresa lo vea como un argumento más positivo que si explica que cogió ese tiempo simplemente para disfrutar de la vida - explica Cabrera-. El planteamiento de la empresa es pensar que si una persona se ha cogido un año sabático para dedicarse a no hacer nada, posiblemente después le costará mucho adaptarse de nuevo a la rutina laboral y las necesidades de la compañía".
Pero no todas las personas que se toman un periodo sabático lo hacen para descansar, conocer mundo o dedicarse a la aventura. El año pasado un total de 34.816 trabajadores disfrutaron de excedencias para hacerse cargo de su familia, de los cuales casi el 96% eran mujeres.
"La penalización social y empresarial del año sabático es mayor si lo has cogido para cuidar a tus hijos que si te has dedicado a viajar por el mundo, por ejemplo, y en el caso de los hombres aún está peor visto - lamenta Claudia Vallvé, socióloga especializada en recursos humanos-. Si en una entrevista de trabajo dices que te has ido un año a la India les parecerá una experiencia interesante que demuestra que tienes inquietudes. Si, en cambio, dices que dejaste de trabajar durante un año para dedicarte a tu familia, la empresa no se fiará de ti porque interpretará que eres una persona capaz de dejar todo colgado por tus hijos, incluida tu carrera profesional".
Según Society for Human Resource Management, en Estados Unidos un 4% de las compañías ofrece periodos sabáticos pagados y un 17% impulsa algún modelo de tiempo libre no remunerado. En España esta tendencia es aún muy incipiente y está liderada por las universidades: aunque no existe una norma general para todas, algunas ofrecen a un número limitado de sus profesores la posibilidad de coger un periodo sabático remunerado donde el docente queda eximido de sus tareas académicas para dedicarse a la investigación o el reciclaje profesional.
En las empresas privadas, de momento, sólo hay casos aislados. Uno de ellos es el de la multinacional informática IBM, que desde el 2003 ofrece a todos sus empleados fijos con más de un año de antigüedad, ya sean a tiempo completo o parcial, la posibilidad de acogerse a una salida temporal con regreso pactado. "El periodo mínimo de duración es de seis meses hasta un año, con la posibilidad de prolongación hasta 18 meses, y en todos los casos esta medida está sujeta a la aprobación de la línea de dirección correspondiente", explica Fina Romero, responsable de programas de flexibilidad de IBM España. Durante este periodo los trabajadores pueden desarrollar su carrera profesional trabajando en otras compañías o en otra actividad, "de acuerdo con las normas de conducta comercial de IBM". Hasta el momento se han acogido a esta iniciativa unos 160 empleados: "El perfil es de hombres y mujeres de alrededor de 35 años, además de perfiles júniors", señala Romero, que asegura que hasta ahora el balance es "muy positivo".
5 CONSEJOS para un paréntesis
1 - Consulte en el departamento de recursos humanos de su empresa qué posibilidades le ofrece para tomarse un periodo sabático. Si tiene más de un año de antigüedad en la compañía tiene derecho a solicitar una excedencia por un mínimo de dos años, aunque la empresa no le garantizará la reincorporación.
2 - Si quiere dedicar el periodo sabático a estudiar idiomas o participar en programas de cooperación, explique a su jefe cómo estas experiencias pueden enriquecerle profesionalmente y, por tanto, resultarán beneficiosas también para la empresa. Quizá así sea más comprensivo o incluso le subvencione parte del proyecto.
3 - Nunca es tarde para emprender una aventura de este tipo: hay viajes y actividades para todas las edades.
4 - La duración del periodo sabático no tiene por qué ser un año. Entre los mayores de 30 años lo más frecuente es hacer paréntesis más breves, de entre uno y seis meses, aunque si su objetivo es desconectar y replantearse con calma su presente y futuro profesional los expertos recomiendan un mínimo de tres meses.
5 - Si se acoge a una excedencia no remunerada y se plantea el periodo sabático como unas largas vacaciones de relax, necesitará ahorrar una considerable suma de dinero. Otra opción es dedicar este periodo a colaborar con una ONG o algún programa de cooperación social o medioambiental, una experiencia enriquecedora que en la mayoría de los casos permite tener alojamiento y manutención gratuitos, por lo que sólo tendrá que costearse traslados.
Nuria Peláez
La Vanguardia
Sindicar titulares: [Todas las noticias] - [Entorno CCOO] - [Laboral] - [Economía] - [Mundo Virtual] - [Social] - [Notas de Prensa] - [R.S.C.]