Según un sondeo del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, el 65% de los jóvenes españoles de entre 18 y 30 años prefieren ser funcionarios a ser empleados fijos en una empresa privada que les pague el mismo sueldo, una opción que sólo escogería el 21%.
18-08-2008 - Ante una situación económica que cada vez se parece más a una tormenta, cada vez son más los que optan resguardarse bajo el paraguas del Estado. ¿Por qué arriesgarse con un trabajo que sólo asegura un futuro incierto cuando se puede conseguir otro que garantiza un sueldo digno, estable, y que además tiene buenos horarios? Parece ser esta una pregunta que cada vez se hace más gente, especialmente los jóvenes.
En efecto, según un sondeo del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, el 65% de los jóvenes españoles de entre 18 y 30 años prefieren ser funcionarios a ser empleados fijos en una empresa privada que les pague el mismo sueldo, una opción que sólo escogería el 21%.
"El aumento del número de opositores es desmesurado", afirma Daniel Martínez, responsable de acción sindical de la federación de servicios y administraciones públicas de CC. OO. del Vallès Occidental. Son muchos los que vuelven a valorar la función pública como refugio tanto económico como de estabilidad laboral, explica. "Lejos están aquellos tiempos en que las ofertas públicas de empleo quedaban desiertas", señala.
El Ministerio de Trabajo calcula que unos 250.000 aspirantes habrán participado a finales de año en las oposiciones convocadas por el Estado en el 2008. Las opciones son muy amplias. La oferta de empleo público del presente año incluye al personal de la administración civil del Estado, sus organismos autónomos y agencias estatales. También al personal civil de la administración militar, al personal de la administración de la Seguridad Social, al de la administración de justicia, al de las fuerzas armadas y al de fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado. Una larga lista de puestos a los que se añade, además, el personal de los entes públicos, como son la Agencia Estatal de Administración Tributaria, el Consejo de Seguridad Nuclear, la Agencia de Protección de Datos o la Entidad Pública Empresarial de Loterías y Apuestas del Estado.
"La palabra funcionario tiene connotaciones negativas - admite Jesús Ruiz, consejero delegado del Centro de Estudios Adams, entidad experta en la preparación de opositores-, pero si se piensa en médicos y maestros, la imagen cambia". Seguramente, además, no es la imagen lo que más preocupa a los aspirantes.
Y es que, entre otras ventajas, la estabilidad laboral y la garantía de unos ingresos fijos son muchas veces un buen aval frente a la solicitud de una hipoteca, por ejemplo. No hay duda de que las entidades bancarias miran con buenos ojos a aquellos que pueden asegurar que las cuotas encontrarán siempre esperando una nómina asegurada indefinidamente. Un hecho que, en los inciertos tiempos que corren, puede ser valorado más que nunca.
"De momento no hemos notado un gran cambio en el número de interesados - explica Jesús Ruiz-, pero es cierto que en otros momentos de crisis económica ha subido mucho la demanda".
Ruiz recuerda por ejemplo que en los años 1991 y 1992 hubo una afluencia masiva en las convocatorias de oposiciones, y asegura que si la actual crisis continúa es muy probable que tenga una repercusión clara en la demanda de puestos públicos. "Cuando la economía no va bien, la gente busca la seguridad", afirma.
¿Es un buen momento para hacer oposiciones? No tanto como otros años. Las administraciones han recortado sus planes de creación de plazas y, además, las convocatorias ocultan muchas veces una regularización de los trabajadores que ya ocupan los puestos en condición de funcionarios interinos.
Desde CC. OO. ven con preocupación que un gran número de profesionales con titulación universitaria opte a plazas para puestos de trabajo donde no se exige una titulación superior, como son auxiliares administrativos e incluso subalternos, renunciando a un estatus social superior "simplemente" por unas mejores condiciones laborales.
Una opinión que no comparte Jesús Ruiz, quien argumenta que en realidad no hay diferencia con el mundo de la empresa privada. "De la misma forma que hay licenciados en Psicología, por ejemplo, que trabajan como auxiliares administrativos en ayuntamientos, hay licenciados en Filología Inglesa que trabajan como auxiliares administrativos en pequeñas empresas", recuerda.
Lo que es seguro es que el sistema de selección de personal es diferente en la esfera pública que en la privada, ya que en esta última puede haber discriminación por sexo o procedencia. "Una mujer que se acaba de casar, por ejemplo, tendrá pocas posibilidades en según qué empresas - explica Ruiz-, mientras que si oposita sólo se tendrán en cuenta los resultados que haya sacado en los exámenes. Es mucho más justo y objetivo".
Oriol Sumsi
La Vanguardia
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