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Edición: 07 de enero de 2009
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Las cuentas durmientes

El Gobierno italiano heredará más de 10.000 millones de euros procedentes de los depósitos que llevan más de 10 años inactivos, que hasta ahora se quedaban los bancos

18-08-2008 - Nunca nadie se había despertado con 10.000 millones de euros de más. Es lo que sucederá al Estado italiano a partir de mañana, cuando los depósitos bancarios que llevan más de 10 años durmiendo pasen a ser propiedad pública, de acuerdo con una ley aprobada en el 2006.
Hasta entonces, los importes de las cuentas corrientes inactivas generalmente pasaban a aumentar los beneficios del banco. Pero este lunes caduca el plazo para que los clientes distraídos, presuntos herederos de clientes difuntos o blanqueadores de dinero ilegal reclamen los importes de las cuentas, depósitos, pólizas de seguros, sociedades de inversión (SIM) o gestores del ahorro y banco postal. Una idea parcial del volumen financiero de la operación lo facilita Intesa-San Paolo, el segundo banco de Italia, que ha recibido 13.000 solicitudes para despertar cuentas en letargo.

Cuentas secretas

Adusbef, la principal asociación de consumidores bancarios, estima que en Italia existen unas 500.000 cuentas dormidas, a las que habría que añadir los otros tipos de depósitos bancarios. Algunos analistas han considerado que muchos de los depósitos podrían no despertar, por tratarse de importes ingresados secretamente por clientes que murieron sin revelarlo, o por ser cuentas de ahorro abiertas a bebés y niños que han sido olvidadas.

Un tesoro estimado entre 10.000 y 15.000 millones de euros, que, en parte, y por ley, deberán ser destinados a resarcir a las víctimas de especulaciones financieras --verdaderos escándalos nacionales del pasado reciente--, como la quiebra del grupo alimentario Cirio, del lechero Parmalat y del timo de las obligaciones argentinas. Se trata de quiebras que afectaron respectivamente a 35.000, 85.000 y 480.000 clientes accionistas o inversores, por importes que rondan los 1.250 millones, 7.000 millones y 13.000 millones.

Giulio Tremonti, ministro de Economía y Hacienda del Gobierno de Silvio Berlusconi, ha manifestado la intención de añadir a la lista de los beneficiarios el millón de italianos pobres que próximamente debería recibir una tarjeta social para comprar alimentos y pagar recibos de luz, gas y electricidad.

La ley del 2006 impuso que los bancos enviasen una carta certificada, con acuse de recibo, a los clientes y que éstos tuvieran seis meses para dar señales de vida. El plazo caducaba el 16 de este mes, en pleno ferragosto, cuando los bancos están cerrados, las ciudades vacías y las playas y montañas llenas de veraneantes. El importe que recabe el Estado será gestionado por un fondo nacional en el que participarán representantes del Consejo del Estado, del Ministerio de Economía, del banco central, del órgano de control de la Bolsa de Valores (CONSOB), del Tribunal de Cuentas, aseguradoras y consumidores.

Plazo más largo

Una vez caducado el plazo del 16 de agosto, los bancos tendrán todavía cuatro meses de plazo para devolver las cantidades al fondo nacional, durante los cuales los clientes podrán todavía reclamar los eventuales importes. Durante el último de estos cuatro meses, los bancos deberán publicar la lista de las cuentas en sus filiales y en internet.

La pérdida de 10.000 millones a los bancos probablemente no les supondrá ningún trauma, frente a unos depósitos nacionales que suman más de 1.300 billones, pero los institutos financieros consideran que la estimación de las asociaciones de consumidores son exageradas. Gianfranco Torriero, jefe del centro estudios de ABI, la asociación nacional de bancos, juzga que "el dato es fruto de un cálculo poco claro". Torriero ha argumentado que en Italia existen 13 millones de cuentas corrientes y 15 millones de libretas de ahorro, con un "volumen medio de 10.000 euros". "Las cuentas no salen", afirma.

Antes de la ley del 2006, transcurridos los 10 años de inactividad de las cuentas y, por lo tanto, sin la obligación de seguir informando "sobre papel", los bancos se quedaban con los importes, sin rembolsar siquiera el saldo de base. Las crónicas financieras han explicado que esta práctica empezó a aplicarse en los años 90, mientras que antes los saldos se devolvían, tal vez 50 años más tarde. Como les sucedió a algunos clientes que habían invertido en la guerra de África de Benito Mussolini y medio siglo después recibieron dos o tres mil liras. De la época (1,5 euros).

ROSSEND DOMÈNECH
El Periodico


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