Para el dirigente de Comfia-CCOO, Eduardo Alcaín, “los atracos más violentos se producen en las oficinas más pequeñas, que tienen menos gente".
26-08-2008 -
Es la segunda vez en el año que atracan la sucursal donde trabaja
Silvia B. “Los ladrones ya saben que si sacas tres veces seguidas
dinero salta la alarma, así que nos pidieron que sólo lo sacáramos dos
veces. Se llevaron 3.600 euros”, explica.
Sin embargo, los
asaltos a bancos y cajas se han reducido en el primer semestre un 29,3%
en términos interanuales. Hasta junio, se cometieron 164 robos frente a
los 232 de idéntico periodo de 2007. Lo que sí ha aumentado, en un 10%,
es el importe medio del botín: ha pasado desde 13.800 a 15.200 euros,
según los atracos reportados por las entidades y que sólo incluyen
golpes en sucursales (se excluyen los perpetrados en cajeros, sin daño
físico ni psicológico para el trabajador pero, a veces, más jugosos en
fondos para el ladrón).
Las cifras
En
cifras acumuladas ni siquiera llega a 2,5 millones de euros. Lejos
quedan los años que se saldaban con pérdidas superiores a los 10 o 20
millones, gracias a los mil y un mecanismos y protocolos de seguridad
adoptados por las entidades. La tecnología y la formación que se
imparte a la plantilla para hacer frente a estas situaciones ha sido
vital en la contención de la criminalidad, pero no menos que la
efectividad policial. No hay que olvidar que a principios de los 90,
este tipo de robos en oficinas, con y sin violencia, superaban en mucho
los 1.500 al año.

Pero de las palabras de Silvia B., nombre real de una empleada de una sucursal asaltada, se intuye que los atracos no tienen hoy nada que ver con el pasado. Proliferan las bandas organizadas, muchas de origen suramericano y de países de la Europa del Este, profesionales del robo. Son mafias que planean los golpes en sucursales con suficiente actividad como para mover altas cifras de fondos y de fácil huida, frente a otras oficinas bancarias quizá más prometedoras en botín, pero donde la policía llega con rapidez.
Seguridad interna
Según
Emilio del Corral, representante sindical de Fes-UGT, el aumento del
10% en el botín medio se podría deber a que “ahora mismo en las
oficinas es difícil mantener el encaje de dinero –máximo de dinero que
puede haber en el expendedor, si sobrepasa ese límite, hay que
trasladar el dinero a la caja fuerte–, en parte por la tendencia de las
entidades a reducir la plantilla en las oficinas”. Para el dirigente de
Comfia-CCOO, Eduardo Alcaín, “los atracos más violentos se producen en
las oficinas más pequeñas, que tienen menos gente". "Hablamos –añade–
de un nivel de violencia alto de incluso violaciones a las cajeras, por
no mencionar la violencia de las bandas organizadas en la Costa del
Sol, por ejemplo”.
Las cajas lideran un año más el ránking de
robos, quizá por su extensión superior de red en zonas costeras y por
disponer oficinas en localidades con mejor "escape". Las zonas
calientes son, como se ve en el cuadro, el litoral Mediterráneo: en
Alicante, Málaga y Barcelona superan el dígito; mientras que en
Valencia, Murcia y Almería superan la media por provincia; y las
grandes urbes como Madrid (28 golpes), la citada Barcelona (19) y
Pontevedra (8 robos).
No es un riesgo laboral
Ante
estos problemas, los sindicatos reivindican que se considere al atraco
riesgo laboral y se incluyan dentro de los planes de prevención. “No se
puede solicitar una baja laboral por ello, sino que en la mayoría de
los casos son bajas por depresión. Tras el atraco, el trabajador está
más nervioso incluso deja entrar a la oficina a menos gente”, señala
Eduardo Alacaín.
Opinión que comparte UGT. “El sindicato ha
ganado demandas interpuestas a entidades para que incluyeran los
atracos en los planes de riesgos laborales. Incluso gobiernos
regionales, como la Comunidad de Madrid o la Junta de Andalucía, nos
han remitido cartas para que gane peso esta reivindicación”, apunta Del
Corral.
Una lucha que ha tenido sus frutos. Por ejemplo, en
abril del año pasado la Audiencia Nacional estimó una demanda de los
sindicatos para considerar el atraco como un riesgo laboral en las
cajas y recogía la necesidad de evaluar las posibles secuelas psíquicas
de los trabajadores. En algunas administraciones —como Castilla-La
Mancha, País Vasco y Valencia— se ha calificado como tal.
B. Zúñiga/ E. Contreras
Sindicar titulares: [Todas las noticias] - [Entorno CCOO] - [Laboral] - [Economía] - [Mundo Virtual] - [Social] - [Notas de Prensa] - [R.S.C.]