La creación de una gran caja vasca se ha visto frustrada en los últimos años por los intereses del poder político
05-09-2008 - Los sucesivos intentos de fusión de las cajas vascas han sido acogidos en círculos económicos de Euskadi como un proyecto con una aplastante lógica empresarial, pero se han visto afectados por las inevitables influencias del poder político y atrapados de forma ineludible entre dos comicios electorales. El PNV y los presidentes de la BBK y de la Kutxa creen que ha llegado el momento de romper ese círculo vicioso, que comenzó a forjarse en el verano de 2005, ambas entidades y la Vital alavesa hicieron público su deseo de integrarse en una organización única. Primero el PP y, más tarde, el PSE truncaron la iniciativa.
Las razones económicas expuestas entonces por los máximos responsables de las cajas siguen vigentes; pero han sido reforzadas, además, por el inicio de una crisis que ha golpeado -y aún puede hacerlo con mayor crudeza- al sistema financiero. Siguen ahí, como reto, la necesidad de incrementar el tamaño para superar las trabas de exposición al riesgo que impone el Banco de España -«no podemos aumentar nuestra participación en Iberdrola», se lamentaba el presidente de la BBK, Xabier de Irala-; la búsqueda de economías de escala que permitan rebajar los costes de gestión y mejorar con ello la competitividad; y la obligación de ser fuerte para abordar una expansión exterior en la que, a todas luces, las entidades vascas han perdido el tren.
La fusión de la BBK y la Kutxa permitiría crear la sexta caja española por su volumen de activos -la suma de la Vital le auparía hasta el tercer lugar-, con unos recursos totales de 48.600 millones de euros y unos depósitos de clientes de 36.000 millones. La complementariedad de ambas es prácticamente perfecta, ya que han tenido mucho cuidado en mantener su particular 'status quo' geográfico. Con ello, todo hace indicar que mantendrían su privilegiada posición en Guipúzcoa y en Vizcaya, donde controlan una cuota de mercado cercana al 50%.
Algunos analistas, sin embargo, creen que hay razones de oportunidad e, incluso, de premura para afrontar esta fusión a dos bandas, que a su juicio estarían centradas en el 'roto' que algunas aventuras inmobiliarias han hecho a la solidez patrimonial de la caja guipuzcoana. Varias sociedades en las que participaba la Kutxa, con promociones en la costa mediterránea, han cosechado pérdidas importantes y en algún caso han resultado un auténtico fiasco con ribetes de escándalo. El Banco de España ha reforzado de forma considerable, desde el pasado mes de enero, la vigilancia sobre todas las entidades financieras y especialmente sobre las cajas de ahorros debido a su tradicional vinculación con el negocio hipotecario.
Del no al sí
Hasta hace tan sólo unos meses, en privado y en público, el propio Irala y el ex presidente de la entidad guipuzcoana Carlos Etxepare descartaban cualquier opción de iniciar este paso 'a dos' y se aferraban a la idea de crear la gran caja de Euskadi. Hasta ahora, tan sólo el actual líder del PNV, Iñigo Urkullu, se había atrevido a esbozar esa posibilidad, con la Vital al margen. Lo hizo hace ya tiempo, en octubre de 2005, cuando encabezaba el Bizkai buru batzar y el proceso de integración a tres bandas puesto en marcha aquel mismo verano comenzaba a hacer agua. «El PNV apoyará una fusión entre BBK y Kutxa si lo proponen los presidentes», apuntó entonces. Ese momento ya ha llegado.
Entre las razones para el 'cambio de paso', al parecer, hay que tener en cuenta también el relevo en la presidencia de la Kutxa, forzado por el PNV guipuzcoano. Los dos 'xabieres', Irala e Iturbe -este último, nuevo máximo responsable de la caja guipuzcoana-, «han conectado a la perfección y se entienden de maravilla». Irala, que antes no veía esta opción con buenos ojos, está ilusionado ahora con una fusión de las dos cajas», asegura un buen conocedor de las relaciones entre ambos directivos.
GRÁFICO: EL CORREO
Desde que en julio de 2005 se conoció que los presidentes de la BBK, la Vital y la Kutxa habían pactado la fusión, el proyecto se ha visto frenado en varias ocasiones por motivos políticos.2005: El PSE congeló en octubre el intento de alumbrar la nueva gran caja ante el rechazo del PP y por el temor a que el proyecto le pasara factura en las urnas en Álava.
2007: También en octubre, los socialistas vascos vuelven a paralizar el proyecto en protesta por la decisión de Ibarretxe de convocar una consulta soberanista.
2008: El pasado abril, tras la victoria de Zapatero, el PSE decidió mantener congelada la fusión hasta, al menos, las próximas autonómicas.
M. Alvarez
El Correo
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