Se ha obviado el enfoque social en beneficio de la parte puramente financiera
12-09-2008 - El enfoque multistakeholder se afianza a pasos agigantados en las compañías, que ya no miran sólo a los accionistas sino a toda la comunidad en general. La crisis económica puede abrir grietas en la apuesta sostenible de las compañías, pero el auge de lo verde ha conseguido ya una cuota importante en las empresas, que ven en ese verde estrategia, rentabilidad y futuro. Sin embargo, la retribución de los altos directivos ha obviado hasta la fecha el enfoque social en beneficio de la parte puramente financiera, algo que, según una investigación realizada por el profesor del IESE Pascual Berrone debería ir cambiado de forma paulatina a medida que la RSC forma parte de la agenda estratégica de las organizaciones.
Berrone, que acaba de publicar el estudio Pros and Cons of Rewarding Social Responsibility at the Top, defiende que en el paquete retributivo de la cúpula exista una parte ligada directamente al rendimiento social y medioambiental de la empresa. Como explica, si las empresas han de responder ante distintos grupos de interés, desde empleados hasta clientes, comunidades, administraciones públicas y defensores del medio ambiente, “debería ser normal que fuesen retribuidos por ello”, sobre todo, añade Ignasi Carreras, director del instituto de innovación social de Esade, porque “la sociedad valora cada vez más esas acciones, que, de paso, mejoran la reputación de la empresas y atraen talento”. “Ahí sí se ve la necesidad de que la retribución esté ligada a esos objetivos sociales”, dice Carreras.
Berrone reconoce que “es difícil encontrar información detallada sobre estos criterios sociales”. Además, los académicos aún no comprenden del todo los vínculos entre rendimiento social y retribución de los ejecutivos. Sin embargo, subraya, la combinación correcta de incentivos de corto y largo plazo basados en indicadores de rendimiento social reportaría importantes beneficios.
Cuadro de mando
A este respecto, Carreras aboga por usar un cuadro de mando en el que se incluyan elementos de RSC y sobre el cual tengan conocimiento los miembros del consejo y de la comisión de retribuciones. “Y ése sería uno de los elementos de valoración del directivo si la empresa busca diferenciarse en sostenibilidad”, añade María Martín Hernández, directora de capital humano de Watson Wyatt.
Además, insiste Berrone, ese premio monetario animaría a los directivos a dirigir esfuerzos y recursos hacia las iniciativas sociales, las cuales se espera que aumenten el valor de la empresa.
Algunas empresas ya han vinculado las iniciativas sociales y la paga de los ejecutivos, entre ellas Procter & Gamble, 3M, Bristol-Myers Squibb y Sunoco. Por ejemplo, los poderes de representación de 3M y Sunoco hacen hincapié en objetivos no financieros, como conducta profesional ética y respeto del medio ambiente.
Pese a todo, para Berrone no está claro que las iniciativas sociales tengan un impacto beneficioso en los resultados. Como concluye Benjamín Sada, de Mercer, “lo principal seguirá siendo el rendimiento económico para el accionista”.
negocios.com
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