José María Fidalgo: «Hemos advertido al Gobierno de lo que puede pasar si recorta derechos sociales»
El próximo mes de diciembre presentará su candidatura para dirigir cuatro años más -los últimos por estatutos- el primer sindicato en España. Mientras prepara el Congreso, analiza al detalle las consecuencias de una crisis que dice es muy profunda, más que en otros países, será larga y dura y necesitará de medidas congruentes, no de «apósitos».
01-12-2008 -
¿Cómo
valora las medidas aprobadas por el Gobierno, en concreto el enésimo
plan anticrisis con inversiones públicas de 11.000 millones?
No conozco al detalle las nuevas medidas, he oído que el
Gobierno está en disposición de utilizar un paquete importante
económico para ayudar al crecimiento. Es de agradecer esta voluntad.
Son ya multitud las medidas ¿no?
Este Gobierno comenzó a precuparse por la economía
cuando pasaron las elecciones. Primero fue el plan Caldera, luego el
plan Corbacho, luego tres o cuatro planes capitaneados por el
presidente Zapatero y luego tres mesas de diálogo social abiertas. Da
cierta sensación de barullo.
¿Cree, por lo menos, que van en la dirección adecuada?
A la vuelta de Washington creo que el presidente se
propuso, por lo menos en su mente, apoyar la economía real y vamos a
ver cómo lo hace. Está apuntando la cámara al sitio adecuado pero la
consistencia y viabilidad de las medidas y los efectos habrá que
verlos.Tenemos una crisis y hemos aterrizado en otra, pero la nuestra
era muy grave. Por lo tanto, la efectividad de las medidas habrá que
verla, que nadie espere que en dos meses se puede animar la economía.
Algunos creen que las medidas tendrían que haber llegado antes, en tiempos de bonanza económica.
La coyuntura provoca mucha ansiedad a los políticos. Me
hubiera gustado que en las legislaturas anteriores, cuando la economía
estaba en el ciclo de crecimiento, nos hubieran hecho caso a los
sindicatos en media docena de cosas. Llevamos advirtiendo desde 2004 de
la burbuja inmobiliaria, del endeudamiento y de la abultada balanza
comercial y hemos hablado también de soluciones, como fomentar el
alquiler, evitar políticas fiscales procíclicas como las adoptadas o
invertir el superávit en educación. Ha habido una cascada de medidas,
no una discusión sin focos sobre las estrategias que hay que aplicar,
no sólo el Gobierno, también las comunidades, los gobiernos
municipales, empresarios, trabajadores... Existe un riesgo de
inconguencia entre unas medidas y otras y lo que puede ocurrir es que
al final nadie se las crea.
¿También advirtieron del «cheque bebé» o los famosos 400 euros?
Advertimos al Gobierno de que no venían a cuento y que
esos recursos se podrían haber invertido en poner en marcha una red de
escuelas infantiles, lo que se hubiera traducido en empleo y más ayudas
para las mujeres.
En época de crisis el empleo es el más castigado. Se multiplican las regulaciones.
La regulación de empleo es una figura muy bien diseñada,
que requiere del visto bueno de la autoridad laboral. Para su
aplicación se requiere un estado real contable de la empresa y
justificación de la operación, además de un acuerdo con los
representantes de los trabajadores. No es, en ningún caso, una figura
para que la empresa ahorre dinero, para hacer limpia, para que una
futura quiebra llegue más ligera de equipaje. Hemos pedido al ministro
de Trabajo, y está de acuerdo, que se miren con lupa estos expedientes.
Y en prestaciones por paro, ¿qué han pedido al Ejecutivo?
Que no se le ocurra recortar prestaciones, incluso hemos pedido que
las amplíe para evitar exclusiones. Los parados de hoy no son los que
había en los años 90, muchos son inmigrantes que han generado derechos
limitados y no pueden acceder ni al subsidio.
¿Les ha planteado el Ejecutivo recortes en el desempleo?
No, pero le hemos advertido de lo que puede pasar si lo hace.
¿Qué puede pasar?
Movilizaciones habrá porque hay trabajadores que
perderán su empleo. Los sindicatos nunca hemos convocado una huelga
general porque aumente el paro, sí porque se han recortado derechos a
desempleados o tabajadores. Hasta ahora no ha habido recorte alguno y
ojalá lo pueda decir dentro de un año. Ahora bien, como el Gobierno
recorte derechos sociales nos la tendremos que jugar en otro campo, y
advierto de que cuando hemos ido a jugarla nos la hemos jugado y
fuerte, y las hemos ganado.
¿Cree que proceden nuevos incentivos a la contratación?
Ya existen incentivos a la contratación, pero en
momentos de destrucción de empleo estas ayudas no son muy
incentivadoras. Las primeras medidas contra el paro tienen que ser
paliativas, garantizar la cobertura por desempleo, haciendo funcionar
muy bien los servicios públicos de empleo para que lo primero sea la
recolocación del parado. Además la política industrial ahora es la
clave; hay que cambiar el modelo productivo, lo venimos reclamando
desde hace años, no sólo incentivar a las empresas para que no se
vayan, sino generar un tejido industrial autóctono, apoyando
fiscalmente proyectos de I+D+i. El Ejecutivo debe apostar por sectores
que nos puedan sacar del bache lo antes posible, sectores distintos al
ladrillo, los bares y las discotecas.
¿En esta ocasión Zapatero se ha saltado el diálogo social?
El paquete último ni ha pasado por la mesa de diálogo
social.Yo entiendo que el Gobierno no tiene por qué pasar por la mesa
del diálogo social, pero si apuesta por éste y se pone en marcha una
mesa para hablar con la industria no es coherente que cite al sector
automovilístico estando abierta una mesa sobre la industria.
¿Entonces?
Hace falta más racionalidad. El proceso va a ser largo y
duro y la situación no se podrá arreglar sólo con apósitos, será
necesaria una reflexion general más estratégica y sin focos.
¿España está más expuesta a la crisis que otros países?
La crisis es profunda y, efectivamente, España esta más
expuesta por su alto endeudamiento. Tendremos que remar más que otros y
el agua será más espesa. Las medidas deben ser congruentes y si vamos a
funcionar con déficit los recursos tendrán que estar muy bien
orientados.
¿En este contexto cómo se presenta la negociación colectiva?
Deberíamos alcanzar un acuerdo sobre negociación
colectiva, pero parece que la patronal no está receptiva. Este año el
problema no va a estar en los salarios, sino en el empleo. Durante los
últimos años la moderación salarial ha sido una norma que ha coincidido
con el aumento de la productividad.
CEOE pide rebaja de cuotas y abaratamiento del despido.
El Pacto de Toledo es el sitio para discutir un
abaratamiento de cuotas sociales y ojalá se pudiera hacer sin atentar
contra la estabilidad del sistema. Respecto al despido, en un momento
en el que se destruyen 200.000 empleos al mes no procede una reforma,
ya se hizo en 1997 cuando se creó un nuevo contrato con un despido de
33 días por año y hoy no se utiliza ni en el 50% de los casos. Prefiero
que determinadas argumentaciones no se realicen ante la opinión
pública. A mí nadie me ha oído hablar de beneficios empresariales, de
cómo funcionó la rebaja del Impuesto sobre Sociedades, porque no toca.
Sólo faltaría que en este momento, en el que la gente está como está,
se le calentara la cabeza.
Las reglas del libre mercado
¿Qué opina de la operación Repsol-Lukoil?
Creo en la economía de mercado, pero las reglas de la
economía de mercado no son iguales en todas partes; no creo que España
y la UE apliquen el mismo concepto que otros países. La mejor opción
para mí sería que un agente privado tapara el hueco de esta empresa
(Sacyr) y que su estrategia no estuviera muy alejada de nuestras
necesidades y lo ideal sería que el Estado avalara la operación.
En unos días CC.OO. celebra su IX Congreso Confederal en el que usted vuelve a presentar candidatura para un tercer mandato.
En el mes de julio dije que me iba a presentar porque me lo habían pedido la mayoría de mis compañeros.
Me presento también por responsabilidad y porque los
últimos años han sido buenos para el sindicato, no sólo económicamente.
Hemos crecido mucho en afiliación, en resultados electorales, hemos
conseguido hacer cosas que antes no hacíamos sobre todo en la
organización de los recursos internos, en definitiva... porque este
sindicato está en un momento en el que tiene más liderazgo, y no por
mí. CC.OO. ha conseguido mucha relevancia, porque los trabajadores han
decidido que sea el primer sindicato por tercera vez y con más
diferencia que las anteriores. En los últimos ocho años hemos sumado
medio millón más de afiliados y en un momento en el que está cayendo el
paro.
Ignacio
Fernández Toxo, secretario de acción sindical presentará candidatura
para disputarle la secretaría general. ¿El Congreso se presenta
movidito no?
En todos nuestros congresos, menos en uno, siempre se
han presentado varias candidaturas. No va a ser más movido que otros,
pero hay una diferencia, y es que todo el mundo parece que está de
acuerdo con la política y con el balance. Esto es tan importante que
hay un señor que va a presentarse pero aún no ha dicho por qué.
¿Este próximo sería su último mandato?
He dicho claro que el próximo sería mi último mandato,
primero porque lo dicen los estatutos y yo no tengo intención de
cambiarlos, y segundo porque yo nunca voy a presidir el declieve de
este sindicato, lo dejaré mejor que cuando lo cogí.
¿Qué le gustaría hacer durante los próximos cuatros años si renueva en el cargo?
Disolver las corrientes internas, porque en el momento
en el que dije que iba a disolverlas algunas se agruparon. He llegado a
la conclusión de que lo que me ha generado más problemas es,
precisamente, decir que no quería que hubiera corrientes y que me
proponía integrar en el equipo de dirección a todas ellas con la
condición de que fueran personas capaces para la responsabilidad. Y lo
hice porque por primera vez, el programa de acción del sindicato está
apoyado por la mayoría, no hay enmiendas.
Igual lo que pretenden estas corrientes es tener más poder.
Creo que el problema no es de familias sino de cabezas
de familia. Hay algunos que parece que se manejan mejor en una
organización con brazos de madera. La primera corriente que quiero
disolver es la que llaman mayoría, porque en una mayoría estamos todos,
pero no tenemos por qué pensar lo mismo. Y todo se puede votar y
ponerse de acuerdo. Así que me resulta por lo menos curioso que en el
momento en el que se puede producir una integración real de las
llamadas corrientes aparezcan algunos que no quieren. Y no quieren
porque en esta vida parece que algunos para ir a una reunión necesitan
llevar una pandilla y a mí eso sólo me pasaba de chaval.
La celebración del Congreso se produce en un momento que no puede ser más delicado para la economía española.
El Congreso tiene mucha importancia por la coyuntura
porque es el congreso del primer sindicato en un momento crucial. Tiene
que quedar muy claro que CC.OO. tiene un compromiso con los
trabajadores y con la sociedad. Y que los problemas que se discutirán
tienen que ver con ellos y no con el destino de cuatro personas y sus
sillas.
SUSANA ALCELAY | CRISTINA JIMÉNEZ ORGAZ
ABC
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