"El aumento de las emisiones en los países pobres se debe al crecimiento del consumo en los ricos"
01-12-2008 - Cada ciudadano noruego emite 1,5 toneladas de CO2 en China", suelta Glen Peters, investigador del Centro para la Investigación Internacional del Clima y el Medio Ambiente de Oslo. Peters argumenta que "el 50% del crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en China son debidas a las exportaciones de productos". ¿Qué quiere decir esto? Pues que alrededor de una tercera parte de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de este gigante asiático responde al acelerado ritmo de producción emprendido en los últimos años para satisfacer la demanda de los países occidentales. En definitiva, que el CO2 también se deslocaliza.
Peters explica que China se ha convertido ya en el primer emisor mundial de CO2 , pero que es injusto que este país cargue él solo con el problema. La expansión del consumo de los últimos años pasa factura medioambiental a China, pero Peters subraya que es una factura que debemos pagar todos. La propuesta de este investigador establece que los gobiernos, a la hora de contabilizar sus emisiones para cumplir los objetivos de Kioto, no sólo tengan en cuenta las producidas en sus propios países, sino que también incluyan las derivadas de las importaciones. Es decir, que los países europeos o Estados Unidos asuman en sus inventarios las emisiones que se han generado durante el proceso de producción, por ejemplo en China, de los aparatos electrónicos, ropa o juguetes que luego consumirán sus ciudadanos.
Según los últimos datos, cada español emite 9,29 toneladas de CO2 al año, pero si también se tuviera en cuenta la parte proporcional de las importaciones de bienes de consumo de China, India o cualquier otro país, esta cifra se elevaría a las 10,29 toneladas/ año. Es decir, alrededor de un 10% de las emisiones son debidas a las importaciones. "El aumento de las emisiones en los países pobres es debido al crecimiento del consumo en los ricos; por eso las naciones desarrolladas tenemos que asumir parte de esas emisiones y a la vez ayudarlos para que desarrollen procesos de producción más limpios", opina Peters. "Las emisiones de China son nuestra responsabilidad; no solucionamos el problema reduciendo las emisiones en España, en un solo país, sino en todo el mundo", añade.
Este nuevo enfoque para afrontar el calentamiento global está previsto que se discuta en un acto paralelo de la XIV conferencia de cambio climático de las Naciones Unidas que empieza hoy en la localidad polaca de Poznan.
Este investigador sostiene que no hay una única respuesta al problema del calentamiento y que los ciudadanos deberían plantearse seriamente un cambio de hábitos basado en la reducción del consumo, una propuesta que en estos tiempos de crisis quizá sea recibida con cierta hostilidad.
ROSA M. BOSCH
La Vanguardia
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