La polémica directiva ha llevado al Parlamento a frenar la iniciativa hasta después de las elecciones. España, con un permiso por maternidad de 16 semanas, está entre los países a la cola de Europa en este ámbito
07-05-2009 - Aumentar el tiempo de la baja por maternidad beneficia a
la madre, al dejarle pasar más tiempo con el recién nacido, o le
perjudica, al desalentar que los empresarios la contraten? ¿Es adecuado
establecer un permiso de paternidad obligatorio, además de la baja por
maternidad? Durante el periodo en que las nuevas madres están sin
trabajar, ¿deberían cobrar su salario íntegro?
Éstas son las cuestiones que debate la UE, que prepara una directiva que previsiblemente aumentará la actual baja de maternidad en el continente.
La complejidad del asunto, la polémica que ha levantado y el que sea
una verdadera patata caliente para las elecciones de junio, han llevado
a la Eurocámara a tirar del freno de mano. Pese a que estaba previsto
que este miércoles el Parlamento votase la directiva, una iniciativa
del PP europeo —que se opone a la ampliación de la baja por maternidad
hasta las 20 semanas— devolvió el asunto a un trámite parlamentario
anterior, al argumentar que el texto que se iba a votar era confuso.
Así, el polémico alumbramiento habrá de esperar hasta la próxima legislatura.
Entonces, el Parlamento que salga de las urnas volverá a negociar el
texto y tendrá que alcanzar un acuerdo con los Estados miembros para su
aprobación definitiva. La postura de la comisión parlamentaria (que es
la que decide el borrador que luego vota el Pleno) era de las más
ambiciosas: pedía 20 semanas de permiso mínimo para la madre,
el pago de todo su salario durante las seis primeras semanas de baja
obligatoria y al menos el 85% después, así como baja forzosa para el padre durante al menos dos semanas.
En la actualidad,
la legislación europea prevé una baja mínima de 14 semanas. Sin
embargo, casi todos los Estados de la UE (salvo Alemania y Malta)
admiten un permiso superior. Sea cual sea el resultado de la directiva,
parece probable que superará las 16 semanas que contempla la
legislación española. De hecho, de los 27 países comunitarios, España
sólo reconoce más tiempo de baja que Alemania, Bélgica, Finlandia y
Malta. La propuesta inicial de la Comisión Europea ya preveía elevar
este mínimo hasta las 18 semanas.
Entre las particularidades
del sistema español está que, al contrario de lo que ocurre en muchos
otros países europeos, la madre pueda transferir su permiso por
maternidad a su cónyuge. Asimismo, se garantiza el pago de la totalidad
del salario de la madre durante la baja, algo que varios vecinos
europeos no hacen.
No todos
están de acuerdo, sin embargo, en que estas medidas vayan a beneficiar
a las madres, y buena muestra es la polémica que vivió la Eurocámara,
habitualmente más conciliadora que los parlamentos nacionales. Ejemplo
de esta discusión fueron las posturas defendidas por la ponente del
informe parlamentario, la socialista portuguesa Edite Estrela, para
quien 20 semanas tras el parto es el tiempo necesario para "ayudar a
las trabajadoras a recuperarse", para "fomentar los lazos entre la
madre y el bebé", así como para animar a las madres a que les den el
pecho en lugar del biberón.
Por el contrario, la primera fuerza parlamentaria no opina lo mismo. Las diputadas del PP europeo Marie Panayotopoulos-Cassiotou y Edit Bauer, por ejemplo, sostienen que un periodo de 20 semanas de baja maternal podría "desalentar" a los empresarios a contratar a mujeres en edad fértil y jugar en contra de las propias madres.
La
directiva impondrá una cierta armonización al variadísimo abanico de
respuestas que, en la actualidad, los Estados miembros aportan a sus
madres. Entre los países más generosos está Suecia, que
permite la baja desde 7 semanas antes del parto hasta que el bebé
cumpla año y medio. Es decir, algo más de 80 semanas. Reino
Unido garantiza 52 semanas para la baja de maternidad y Bulgaria lo
hace durante 45 semanas. Irlanda, por su lado, otorga a las
parturientas una baja de 42 semanas.
En efecto, la razón por la
que la media de la UE roza las 30 semanas, pese a que la mayoría de
países garantizan entre 21 y 14 semanas, son los larguísimos periodos
que los países que están en la cabeza de la lista otorgan a las madres.
En la cola del ránking están Alemania y Malta, con 14 semanas, y
Finlandia y Bélgica, con 15. Después, un grupo de siete países, entre
ellos España, otorgan 16 semanas a las nuevas mamás.
Sin
embargo, las diferencias entre los vecinos europeos no se limitan a la
duración del permiso de maternidad, sino que también se dan en otros
ámbitos. Uno de ellos es el salario que cobra la madre en este periodo.
La opción más extendida (como en España) es abonar el salario íntegro.
Otros países (como Suecia, Chipre, Hungría, Irlanda o Italia,
entre otros) optan por pagar cantidades que oscilan entre el 55% y el
90% de su salario. También hay varios países que permiten a las madres
prolongar su periodo de baja, a condición de que dejen de recibir esta
prestación (Finlandia, Francia o Alemania, por ejemplo).
Otro
de los asuntos que baraja el Parlamento, y que había levantado
ampollas, era el establecimiento de una baja obligatoria de dos semanas
para el cónyuge de la madre. Con ello, los eurodiputados socialistas (y
de otros partidos de izquierda) pretendían fomentar la
corresponsabilidad en el ámbito familiar, así como "animar a la
implicación del padre en la vida emocional del hijo desde sus primeros
días". La Comisión y el PP, por el contrario, se oponían a que este
permiso paternal tuviese carácter obligatorio, y denunciaban que este
debate no correspondía a la temática de la directiva, que versaba sobre
mujeres embarazadas y no sobre sus parejas.
Efraín Sierra
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