Berlín compensa la pérdida salarial por reducción de jornada con ayudas al desempleo
11-11-2009 - El Gobierno español mira a Alemania en busca de fórmulas para contener el aumento del paro.
Elena Salgado, vicepresidenta segunda del Gobierno, anunció ayer en Bruselas que está dispuesta a estudiar la implantación del programa alemán de compensación salarial por reducción de la jornada de trabajo, conocido como kurzarbeit.Este sistema permite a los trabajadores contrarrestar parte de la pérdida salarial derivada del recorte de horas con el cobro de subsidios al desempleo. La fórmula, según cálculos citados por el Gobierno alemán, ha evitado en esta crisis alrededor de 100.000 despidos.
"Si ha tenido buenos resultados en otros países, y si en nuestro país al menos las dos organizaciones sindicales más importantes están dispuestas a hablar de este tema, el Gobierno también lo está", afirmó Salgado. La cuestión figurará en la agenda de las próximas conversaciones del Gobierno con los sindicatos, en vías de desbloquear el diálogo social con la patronal.
El sistema alemán, recordó Salgado, consiste en "poder compatibilizar una prestación por desempleo desde los presupuestos públicos con el mantenimiento de algunas horas de trabajo". No citó, sin embargo, las bonificaciones sociales a las empresas, una posibilidad que sí se prevé en Alemania. El sistema, que funciona desde hace años, permite a las empresas adecuar su fuerza laboral a las necesidades de producción sin dejar a los empleados desprotegidos. Los expertos lo consideran muy eficaz en tiempos de incertidumbre económica, para evitar los despidos preventivos,ya que da incentivos para mantener la contratación.
A raíz de la crisis económica, la anterior coalición de gobierno alemán, con los socialistas, decidió ampliar su cobertura. La protección ha pasado de limitarse a seis meses a alcanzar los dos años. También se han agilizado los criterios para que las empresas en situación de crisis puedan poner a sus empleados en este programa, siempre que la reducción de horario suponga una pérdida salarial de al menos el 10%.
Esta receta se considera una de las claves para explicar el muy moderado ascenso del paro en Alemania en el último año, a pesar de la aguda caída del PIB que se espera (un 5%, según la Comisión Europea). En septiembre de este año, su tasa de desempleo era del 7,6%, sólo medio punto más que en el mismo mes del 2008. Sin embargo, distintos organismos han advertido que la mayor parte del ajuste del empleo en Alemania está todavía por producirse, al contrario que en España, que en septiembre registró una tasa de desempleo del 19,3%, con diferencia la más alta de la eurozona.
La UE recomienda insistentemente a las empresas que recurran a la jornada reducida para contener el aumento de las cifras del paro. Pero sólo Alemania y Austria la completan con un esquema de protección social que ha suscitado interés en varias partes del mundo. Las ayudas públicas por las horas en que el trabajador está desempleado cubren el 60% del salario perdido por la reducción de jornada, y hasta un 67% si la persona afectada tiene hijos a su cargo.
En paralelo, el Estado también rebaja los costes laborales para las empresas: el importe de las cotizaciones sociales se rebaja en un 20% y, a partir del sexto mes en situación de jornada reducida, el Estado corre con la mitad de los gastos. Si la empresa pone al empleado en formación, paga el 100% de las cotizaciones sociales. El Gobierno alemán asegura que esta receta resulta más barata que pagar prestaciones completas por paro. Interesa a empresas con personal muy especializado, ya que les permite retener a sus trabajadores, que cobran algo menos pero se mantienen dentro del mercado laboral.
Salgado se pronunció sobre las ventajas del modelo alemán al término del Consejo de Ministros de Economía de la UE celebrado en Bruselas, que ayer debatieron la retirada de los planes de ayuda a la banca. En contra de la opinión de la Comisión Europea, la mayoría de los ministros consideró prematuro hablar de fechas para eliminar los esquemas de apoyo, dada la fragilidad del sector, y acordaron posponer el debate hasta mitad del 2010, en consonancia con los intereses de España, donde la reestructuración del sector está lejos de culminarse. Salgado abogó por una "salida natural" de los planes de ayuda.
BEATRIZ NAVARRO
La Vanguardia
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