Hay que informar y hacer que la gente conozca lo que está pasando, aunque eso no es tarea fácil pues la banca ha parapetado sus privilegios tras una potentísima muralla de medios de comunicación y mediadores sociales a los que financia y domina para tenerlos a su disposición.
11-11-2009 - El dinero público llegó a la banca pero empresarios y consumidores no
se benefician de ello. Para salir de este bloqueo y evitar una
catástrofe de mayores dimensiones, muchos abogan porque el gobierno se
encargue de hacer llegar el dinero a los que lo necesiten. Hablamos de
banca pública con el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, Juan Torres López.
-Nuestro
país tuvo una potente banca pública de la que hoy no queda nada.
Incluso las cajas de ahorro -que podrían hacer esa función-, reproducen
hoy las carencias y las limitaciones de los bancos privados. ¿Qué
consecuencias ha tenido esto en la crisis que actualmente padecemos?
-Creo
que están claras. El estado no tiene forma de hacer que la financiación
y el crédito, fundamentales para que la economía funcione, se dirijan
allí donde de verdad hace falta. Y las consecuencias están claras: un
boom inmobiliario concebido sólo para enriquecer a sus promotores, una
crisis ahora gigantesca y una mayor dependencia del exterior.
-La
inyección de dinero público al sector bancario no ha servido para
reactivar la economía. El dinero no ha llegado al que lo necesita y
ello ha obligado al cierre de muchas empresas. Cada vez son más los que
defendéis la necesidad de una nueva banca pública comprometida con el
interés general. ¿Cómo sería ese modelo?
-Creo que lo
importante es no sólo la titularidad sino la lógica que moviera la
financiación y el uso de los recursos financieros. A mí me parece que
el cáncer de las economías modernas es el sistema de reservas
fraccionarias de la banca que les permite crear deuda sin descanso para
aumentar así su beneficio. Por tanto, la lógica debería ser, ir hacia
la supresión de ese privilegio privado que está en la base de las
crisis financieras y de las perturbaciones constantes de la vida
económica. Y, además de ello, creo que es imprescindible garantizar el
fluido de la financiación hacia la actividad que crea riqueza y empleo
y no más hacia la especulación.
-El
ciudadano de a pie dice sentirse “engañado y cabreado” cuando comprueba
cómo mientras él se “aprieta el cinturón”, la retribución media de los
consejeros del sector financiero sube un 52% Para frenar esta y otras
injusticias, en la calle empiezan a sonar voces que llaman a una
movilización social. ¿Es esta una salida efectiva?
-Los
privilegios de la banca, su modo de actuar y sus beneficios
desorbitados -que ni provienen de estimular la creación de riqueza ni
se dedican luego a ello-, son ya no sólo un freno al progreso económico
sino una asquerosa inmoralidad. Hay que poner límites a ese despilfarro
y creo que sólo se podrá hacer cuando la gente se dé cuenta de lo que
la banca hace con sus recursos. Hay que informar y hacer que la gente
conozca lo que está pasando, aunque eso no es tarea fácil pues la banca
ha parapetado sus privilegios tras una potentísima muralla de medios de
comunicación y mediadores sociales a los que financia y domina para
tenerlos a su disposición.
-”Toma el dinero y corre” (Icaria
Editorial) es el título de uno de tus libros. ¿Qué pasaría si cada
ciudadano decidiera hacer precisamente eso...?
-No los
dejarían porque es imposible que eso ocurra. El dinero no se puede
"tomar" materialmente porque el sistema de reservas de la banca hace
que el dinero sea deuda, algo intangible. Lo hace la banca pero con los
beneficios, con el dinero de sus clientes.
-Has comentado
en varias ocasiones que “el actual sistema financiero está enfermo de
muerte”. ¿De qué depende que tras esta crisis se pueda levantar un
modelo económico más justo?
-De que los ciudadanos, los
movimientos sociales., los sindicatos y los partidos tuvieran más ideas
y poder que los banqueros y los ricos que están muy bien organizados.
Como no es así, de esta crisis se saldrá como se entró, sin cambiar las
reglas de juego ni las lógicas dominantes, aunque más cerca todavía de
un hundimiento catastrófico del sistema financiero. Lo que hoy día
tenemos se puede chapucear a base de lo que ahora hacen, trampas e
inyecciones multimillonarias de liquidez, pero a medio plazo es
materialmente insostenible. Todo se vendrá abajo, es cuestión de
tiempo... y de avaricia, que no falta.
-¿Qué opinión te merece el proyecto de banca pública que está preparando Izquierda Unidad para presentar en el Congreso?
-Creo
que es un buen material para abrir un debate social sobre eso. Ojalá
sus dirigentes se dejaran de disputas inútiles y se pusieran a trabajar
unidos para divulgar lo que está pasando.
Revista Fusion
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