Forética participa en un proyecto de construcción sostenible financiado por la CE. La ISR representa una de las mayores áreas de crecimiento del panorama europeo en los últimos años
22-02-2010 - Beatriz Lorenzo.- Es ya un hecho que en el mundo actual las compañías no pueden reducir sus objetivos exclusivamente a la ganancia de beneficios económicos. Ya sea de forma voluntaria, ya forzadas por las exigencias de una sociedad cada vez menos conformista, las compañías se esfuerzan en aplicar las herramientas propias de la Responsabilidad Social. Temas clave como el desarrollo sostenible, la conciliación de la vida familiar y laboral o la protección del medio ambiente protagonizan las campañas de marketing empresarial y adoptan un papel cada vez más destacado en los informes y memorias de Gobierno Corporativo. En España, uno de los países europeos más vapuleados por la crisis económica los esfuerzos deben orientarse en aquellos sectores más perjudicados, tratando de ese modo de recuperar la confianza en los stakeholders en aquellos sectores que más la han perdido. En este sentido Forética, en la segunda entrega de la publicación digital “Rsearch”, aborda dos tendencias muy actuales en materia de RSC y que tienen mucha relación con las dos grandes víctimas-y a la vez los peores verdugos- de la crisis financiera en España: el sector de la construcción y de la banca.
Así pues, la construcción sostenible y la inversión
socialmente responsable se perfilan como temas estrella a tratar en
España en materia de RSC. En relación a la ISR, constituye un pilar
muy importante de la Responsabilidad Social de sesgo financiero. En la
actualidad cada vez más inversores presionan las agendas corporativas
para analizar y discriminar sus inversiones a través no de parámetros
financieros tradicionales, sino de filtros éticos, sociales, ambientales
y de buen gobierno corporativo.
EL AUGE DE LA ISR
Forética
revela que el mercado de la ISR en España se encuentra en transición,
de constituir un nicho de mercado de tamaño residual (0,5% del total de
los activos gestionados en España) ha pasado a ser una práctica cada vez
más extendida y que abarca un número creciente de segmentos del mercado
(fondos de pensión de empleo, fondos de inversión cotizados, family
offices y carteras privadas).
La inversión socialmente
responsable puede concebirse como una filosofía de inversión, ya que es
el resultado de incorporar criterios sociales, ambientales y de buen
gobierno en alguna de las etapas del proceso de inversión.
Habitualmente, suele identificarse la ISR con una familia o conjunto de
productos de los llamados “éticos”, pero realmente no es así, ya que
existen productos financieros que aplican filtros éticos o ambientales
sin publicitarse como tales.
En el panorama europeo, la
Inversión Socialmente Responsable representa una de las áreas de mayor
crecimiento en los últimos años. Según datos del Foro Europeo de
Inversión Sostenible (Eurosif), sólo en Europa la ISR ha crecido un 46%
al año durante el último ciclo expansivo, y en ese mercado representa ya
casi un 18% de los activos gestionados, lo que revela que la ISR está
abandonando ya su estatus de nicho de mercado para tratar de convertirse
en una práctica de alcance general. En cambio en España, el desarrollo
ha experimentado una evidente desviación con respecto a la tendencia
europea, puesto que tiene un mercado infradesarrollado que todavía no ha
alcanzado el 1% de la inversión total, según Eurosif.
Según un
informe publicado por la Comisión Europea en 2009, los edificios son los
responsables del 40% del consumo total de la energía en los países
desarrollados. El papel que este sector juega en la economía es muy
importante para bien y para mal, tanto a la hora de causar graves daños
si no se gestiona correctamente-como ha sucedido en España-, como a la
hora de impulsar su desarrollo sostenible. Así las cosas, y teniendo en
cuenta el potencial contaminante de este sector, cada vez se fortalece
más la tendencia hacia una mayor sostenibilidad en la construcción y
mantenimiento de los edificios, minimizando así el impacto contaminante
que las construcciones tienen a lo largo de su vida, (desde la etapa de
la planificación y diseño, pasando por la propia gestión del edificio
hasta, en su caso, la demolición), en el entorno.Forética recoge varios
factores que contribuyen al impulso de la edificación sostenible: la
implicación de las administraciones públicas, los incentivos a la
sostenibilidad o el endurecimiento de los requisitos para construir de
forma insostenible.
CONSTRUYENDO CON SOSTENIBILIDAD
Bruselas
ha anunciado la aprobación, durante el primer semestre de 2010, de una
nueva directiva sobre eficiencia energética en los edificios que refunda
la directiva ya existente, “Directive on the energy performance of
Buildings,” (Directiva 2002/91/CE). Así pues, el sentir europeo abunda
en la creciente exigencia social de edificios que integren medidas de
ahorro energético, gestión de residuos o minimización de consumo de agua
integradas. Como resultado de esta tendencia están surgiendo numerosos
estándares que establecen ratings de sostenibilidad o eficiencia
energética en los edificios más allá de los requisitos legales. Hasta el
momento los más utilizados son el sistema LEED desarrollado por el US
Green Building Council, el Energy Star o el BREEAM originario del Reino
Unido, si bien todavía no existe un sistema de referencia a nivel
mundial.
La construcción sostenible abarca no sólo la adecuada
elección de materiales y procesos constructivos, si no que se refiere
también al entorno urbano y al desarrollo del mismo. Se basa en la
adecuada gestión y reutilización de los recursos naturales, la
conservación de la energía, y debe atender también a la planificación y
comportamiento social, hábitos de conducta y cambios en la usabilidad de
los edificios con el objeto de incrementar su vida útil. Analiza todo
el ciclo de vida: desde el diseño arquitectónico del edificio y la
obtención de las materias primas, hasta que éstas regresan al medio en
forma de residuos.
En España pueden destacarse algunas
iniciativas, privadas en su mayor parte, para fomentar la construcción
sostenible. Destaca el caso de Forética, que en su afán por impulsar la
Responsabilidad Social participa activamente en “Building Responsible
Competitiveness in the Construction Sector”, una proyecto internacional
financiado por la Comisión Europea que persigue identificar y estudiar
las ventajas competitivas que generan aquellas compañías constructoras
que integran la RSC en la gestión de la compañía. A partir de esta
iniciativa se prevé que en mayo de 2010 se celebre una conferencia
internacional en Bologna (Italia), donde se presentará una guía para
ayudar a las empresas de este sector a integrar medidas de RSC en su
estrategia.
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