En materia de consumo, no debemos pretender compensar para arriba, es decir que todo el planeta tenga la posibilidad de consumir en los niveles que los hacen los países industrializados, pues eso nos llevaría a acelerar el colapso ambiental. Sino que es necesario compensar para abajo. Los países del primer mundo deben reducir sus niveles de consumo, si realmente están interesados en salvar al planeta de la catástrofe ambiental que se avecina.
La reutilización y el reciclaje son importantes paliativos, pero insuficientes. El verdadero y único camino para detener el colapso ambiental que provoca la acumulación de basura es la reducción de los niveles de consumo. Y en este sentido no estamos hablando solamente de cantidad, sino de la composición, embalaje, transporte, métodos de producción y demás factores que componen el impacto ambiental de cada producto que consumimos.
La irresponsabilidad de los usuarios o consumidores finales es una parte del problema. Claramente hay una falta de conciencia a la hora de elegir los productos que consumimos. Sin embargo, sigue siendo la parte mas baja de la pirámide en la escala de responsabilidades y posiblemente la mas fácil de solucionar si se ofrecieran al consumidor alternativas mas ecológicas que no los espantaran por precio y/o baja calidad.
En el medio, con una mayor cuota de responsabilidad, se encuentran todas las empresas que participan, desde la extracción de la materia prima hasta que llega a las manos del consumidor. Y al tope de esta pirámide, con la mayor responsabilidad sobre deterioro ambiental, se encuentra este sistema económico basado en la acumulación de ganancias a cualquier costo, ambiental o social. Y es por consiguiente el cambio mas importante y necesario para dejar de ser un problema para el planeta que nos da albergue y poder disfrutar de todo lo que nos brinda. Para que todas y todos podamos vivir en un mundo mejor.