Unicaja Banco aprueba una indemnización de 1,4 millones para su presidente, Braulio Medel
El Consejo de Administración de Unicaja Banco, reunido ayer en su sede
de Málaga de una a cuatro de la tarde, aprobó finalmente el pago de una
indemnización de 1,4 millones de euros, equivalente a dos anualidades de
su sueldo bruto, en favor de su presidente, Braulio Medel, para
caso de cese o despido, haciendo así efectiva la información adelantada
por este diario digital el miércoles. A la iniciativa se opusieron los
representantes del PP y de CCOO en el Consejo.
27-01-2012 - Voz Populi.-
La decisión de Unicaja Banco de aprobar esa indemnización -una
suma nada extraordinaria a tenor de las que se han barajado
recientemente en el mundo de las Cajas-, se produjo en una sesión que
las fuentes consultadas han descrito como “tensa”. Sobrado de
experiencia en estas lides, Medel comenzó proponiendo aprobar las
retribuciones -hasta ahora inexistentes- a percibir a partir de ahora
por los miembros del Consejo, que quedaron fijadas en 70.000 euros
brutos año, más 1.500 euros en concepto de dietas por asistencia. Una
cantidad añadida de similar cuantía cobrarán los consejeros que
participen en algunas de las comisiones (Ejecutiva, de Inversiones, de
Retribuciones y Nombramientos y de Auditoría).
La tensión alcanzó uno de sus puntos álgidos cuando el presidente
de la Caja andaluza propuso a continuación aprobar una indemnización por
posible cese o despido en favor del vicepresidente primero, Manuel Atencia,
del Partido Popular, que rechazó la iniciativa por considerarla “una
coartada”, según fuentes cercanas a los populares consultadas por este
diario, con la que Don Braulio pretendía hacer más “digerible” su propia indemnización.
El representante de Comisiones Obreras, José Luis Cid, no
solo se opuso a los acuerdos aprobados ayer, sino que ha renunciado
expresamente al cobro de la remuneración para los consejeros (los 70.000
euros antes citados). CCOO hizo pública el lunes una carta dirigida a
Medel pidiéndole que informase sobre las distintas remuneraciones que
perciben los consejeros, y que esa información se facilitara al Consejo.
También reclamaba “limitaciones expresas a la política de
remuneraciones para consejeros y directivos”.
El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, serio aspirante
a la presidencia de la Junta dentro de un par de meses, había
calificado de “Inaceptable” el propósito de Medel de hacerse aprobar esa
indemnización, habiendo ordenado a los dos representantes del PP
andaluz en Unicaja Banco –el ya citado Atencia y Juan Ramón Casero- votar en contra de la propuesta.
Las urgencias de don Braulio
La información aparecida el miércoles en este diario causó la
natural conmoción en los ambientes políticos andaluces, tanto en la
Junta como en Málaga. La pretensión de don Braulio podría parecer una
temeridad teniendo en cuenta la mala reacción popular a cualquier tema
ligado a las remuneraciones percibidas por los Cajeros en los
últimos meses en toda España, pero al andaluz parecen haberle entrado
las prisas en lo que bien podría ser el tramo final de su larga carrera
como alto ejecutivo del mundo de las Cajas.
Por un lado, la posibilidad de que Arenas se convierta
efectivamente en presidente de la Junta andaluza tras las elecciones del
25 de marzo, lo que podría significar su salida de Unicaja, y, por
otro, la necesidad de hacer aprobar dicha indemnización antes de que se
produzca la fusión con Caja España-Duero porque, al haber recibido ésta
ayudas del FROB, una vez producida la integración su indemnización
pasaría a depender del Banco de España (BdE), muy reacio a ese tipo de
prebendas.
El Consejo de Unicaja Banco está formado en su mayoría por gentes
que le deben el puesto y que, en buena lógica, mal podrían oponerse a
sus deseos. En efecto, en él figuran políticos cesantes que ya no
representan ni a partido ni a institución alguna (caso de Juan Fraile, Marisa Bustunduy, Pedro Fernández Céspedes -todos ellos PSOE-A) o de Ildefonso Dell’Olmo (del PA), junto a antiguos empleados del propio Medel (Antonio López, Victorio Valle y Manuel Azuaga),
nombres todos de “estricta fidelidad” al malagueño. El precio a pagar
por su victoria, como ya se adelantó aquí, podría ser la división del
Consejo, y ello en el momento más inoportuno para la entidad.
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