19-06-2012 -
Sustain Labour. - Los sindicatos han traído a Rio un plan: acción inmediata en protección social universal, empleos verdes y decentes, financiación para el desarrollo sostenible, pero además han querido acordar una agenda ambiciosa para sus propias organizaciones en temas socioambientales.
Hay que romper la tendencia vergonzosa del aumento de las desigualdades en el mundo de los últimos años, y hay que suministrar urgentemente acceso a la alimentación, energía y agua a los millones de personas del planeta que no lo tienen, respetando los límites ecológicos del planeta.
Los sindicatos del mundo proponen una agenda ambiciosa de acción climática, dispuestos a exigir a los gobiernos un incremento máximo de 1.5ºC en la temperatura media del planeta, una inversión de al menos 2% del PIB en sectores que reduzcan el impacto ambiental y de los desastres naturales y la prohibición del uso y comercialización de sustancias extremadamente peligrosas como el amianto, endosulfán, paraquat, benceno, cadmio, mercurio y plomo.
Un mundo sostenible no es posible cuando un 60% de los trabajadores no tienen un contrato de trabajo seguro, el 75% no están cubiertos por ningún sistema de protección social y las políticas neoliberales de ajuste tienen como resultado la violación de derechos sindicales y laborales. Por ello los sindicatos exigen que se avance en la seguridad social para todos y en la implementación para el 2030 de la reciente recomendación de la OIT sobre el piso de protección social, acordando ya los recursos necesarios para transformarlo en realidad.
La transformación requiere gobiernos responsables y democráticos que garanticen el control público de los bienes comunes para su justa distribución y preservación ambiental, y que reformen de manera urgente los sistemas fiscales para hacerlo posible. Los ricos y los que más contaminan tienen que pagar impuestos. Es en este punto donde unos servicios públicos fuertes y eficaces deben jugar el papel que les corresponde para garantizar la cohesión social, el reparto equitativo de la riqueza y el acceso a la educación, la sanidad, los servicios sociales y otros servicios esenciales y necesarios para el conjunto de las sociedades.
La tasa a las transacciones financieras es parte de sus exigencias: ayudaría a conseguir fondos de manera inmediata para políticas de sostenibilidad y reduciría la escandalosa especulación de los sistemas financieros. En el año 2000 se movieron algo más de 5 mil millones de dólares en transacciones financieras en el mundo y diez años después esta cifra se había multiplicado por 7. ¿Es o no es la hora de actuar?
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