BBVA cerró 2011 con un beneficio de 3.004 millones (un 34,8% menos), tras destinar mil millones para cubrir la devaluación del fondo de comercio de su banco en EEUU. A diferencia del resto de la gran banca, la entidad presidida por Francisco González no realizó ningún tipo de provisiones extraordinarias para sanear su ladrillo. Aún así no pudo evitar las pérdidas en el cuarto trimestre de 139 millones.Tal y como había anunciado a el propio banco a principios de año, los resultados de 2011 sufrieron el impacto de la actualización del valor contable del negocio en Estados Unidos, que finalmente fue de 1.011 millones de euros. Sin este efecto extraordinario, el beneficio de BBVA habría alcanzado los 4.015 millones, con un descenso del 12,8% frente a 2010 y algo por debajo de las previsiones de consenso de los analistas, que esperaban unos 4.100 millones.
Acabó la agonizante espera. Facebook, la mayor red social en Internet, ha entregado al regulador de Wall Street la documentación en la que solicita permiso para cotizar a lo largo del segundo trimestre bajo el símbolo FB. Una operación con la que la empresa 'puntocom' quiere recaudar 5.000 millones de dólares, lo que la hará protagonista del estreno más importante en la historia de Silicon Valley.Facebook llega al parqué con una valoración de unos 83.500 millones, cuatro veces superior a la de Google cuando se estrenó en el verano de 2004. El folleto que entrega al regulador confirma que la sociedad generó unos ingresos de 3.700 millones el pasado ejercicio -un incremento del 88% con respecto a 2010-, que le aportaron 688 millones de beneficio. El 83% de los ingresos fueron generados por publicidad, y Zynga, la compañía de juegos sociales, le aportó el el 12%.
El Gobierno ha empezado a explicar al sector financiero los planes de su reforma del sector. El Ministerio de Economía planea exigir a las entidades no solo que aumenten las provisiones sobre los pisos, promociones y solares que se han quedado por el impago de los créditos, sino también que provisionen parte de los préstamos al sector del ladrillo que están al corriente de pago. Se baraja exigir una provisión genérica del 7% por estos créditos. En paralelo, el Gobierno incentivará las fusiones dando más tiempo a las que se integren para limpiar sus balances (dos años en lugar de uno) y facilitando recursos a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que computarán como capital, pero serán una especie de préstamos a devolver por las entidades.
Entre los años 1978-1979 Gran Bretaña vivió el invierno del descontento. El paro había subido a la entonces astronómica y desconocida cifra de 1,6 millones de personas. El laborista James Callaghan, sucesor del mítico Harold Wilson, no supo medir la magnitud de lo que se venía encima y la prensa se burló de él titulando ¿Crisis, qué crisis? una de sus declaraciones en la que quitaba importancia a las dificultades de la gente. Los sindicatos convocaron una serie de huelgas que finalizaron con la convocatoria de elecciones generales que ganó una conservadora radical como Margaret Thatcher, bajo el principio del rigor económico y dirigentes fuertes, seguros de sí mismos.
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