|
Boletín de Noticias Comfia - Info |
Su objetivo, acabar con la situación de explotación laboral a la que se enfrentan muchos de los 800.000 estudiantes franceses que realizan prácticas en empresas. Una jornada de huelga y una vistosa manifestación hapenning - que los han situado en el candelero mediático- y una agenda de citas en varios ministerios es el resultado de la iniciativa de los promotores de Generación Precaria, dos becarios, Cathy y Julien, cansados de rodar de stage en stage, sin derechos y apenas retribución.
La plataforma reivindicativa se resume en cuatro demandas: la aprobación de un estatuto legal, el establecimiento de una remuneración mínima, un seguimiento pedagógico de los stages y la limitación de la duración de las prácticas. Unas reivindicaciones apoyadas por 8.000 firmas. El movimiento, que recoge testimonios y adhesiones a través de su página web (www. generation-precaire. org), denuncia que muchas empresas utilizan los stages para cubrir puestos de trabajo fijos. El problema - apuntan- es especialmente acusado en el sector de la comunicación y la publicidad, la industria cultural, el cine y las profesiones liberales.
Un sector especialmente afectado es el de las grandes auditoras, que organizan periódicamente maratonianas sesiones de reclutamiento de jóvenes valores en las universidades y las grandes escuelas.
Tam bién aquí han empezado las cosas a moverse, fruto de la presión de los afectados. Algunos empiezan a hablar sin tapujos y a cara descubierta en los medios de comunicación, mientras que otros buscan el amparo de los sindicatos, que ya han logrado arrancar algunas mejoras, por ejemplo en Accenture. Y aun otros han optado por la vía de los tribunales: un nutrido grupo de "forzados a dimitir" de la compañía Price Waterhouse se han constituido en colectivo para demandar a la empresa por despido improcedente: seis de ellos han ganado la causa.
El único marco legal que regula la situación de los becarios en Francia es un decreto de 1978 donde se prevé la exoneración de cargas sociales a las empresas que acojan a estudiantes en prácticas y que fija la retribución máxima en el 30% del salario mínimo (SMIC), esto es, 365 euros al mes. Se entiende que no se trata de un sueldo, sino de una gratificación voluntaria.
La realidad, sin embargo, ha acabado pervirtiendo en muchos casos el sentido original de los stages, convertidos en vía de infracontratación de jóvenes estudiantes, sometidos a rotación, para cubrir puestos de trabajo estructurales. "Un becario pagado a 365 euros al mes no es sólo más barato que un temporal, sino también incluso que un esclavo, al que hay que alimentar, alojar y vestir", sostenía irónicamente Catherine Lubochinsky, profesora de Economía de París III, en unas recientes declaraciones en la prensa.
Un centenar de becarios con túnicas negras y máscaras blancas se manifestaron por el centro de París el pasado 1 de noviembre, en lo que representó la puesta de largo del movimiento. Y el día 24 convocaron una jornada de huelga nacional. Unos 500 becarios la siguieron. Los próximos días 20 y 22 de diciembre, representantes del movimiento serán recibidos en los ministerios de Educación y de Empleo para tratar sobre sus reivindicaciones.
http://www.lavanguardia.es
| Cristino
Martos, 4 28015 Madrid |
Tel 91 540
92 82 Fax 91 548 28 10 |
|