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Los “futuros teletrabajadores”, una vez que contactan con el
anunciante, completan un formulario para poder acceder al trabajo. No
solo rellenan sus datos personales, sino también su número de cuenta
bancaria, algo fundamental para poder realizar el supuesto trabajo.
Todo parece normal, pero en realidad, quienes ofrecen el trabajo son
empresas falsas que pretenden blanquear dinero procedente del phishing,
una de las actividades ilegales más frecuentes dentro del universo de
hackers y crackers.
Phishing
Mediante una aparente comunicación oficial de una reconocida empresa
como puede ser eBay, PayPal o alguna entidad bancaria, los
cibercriminales tratan de forzar a la víctima del phishing a que
entregue sus datos personales, cuenta bancaria, nombre de usuario y
contraseña para poder usar esa información en su propio provecho. El
usuario es desviado a un sitio web prácticamente igual al que utilizan
las empresas reales pero con alguna variante en la dirección http que
no tiene nada que ver con la real. De este modo, es altamente factible
que el engaño funcione con algún desprevenido.
Una vez que los estafadores logran hacerse con la información y
entrar en la cuenta bancaria, ya están en condiciones de transferir el
dinero robado a alguna cuenta. Claro está que si lo hacen a su propia
cuenta, dejarían evidencias fácilmente rastreables por la policía. Es
ahí donde se hace fundamental el papel del mulero, o mula humana. La
persona que participará como intermediara entre el estafado y el
estafador, permitiendo que el dinero sea lavado. Esa persona no es otra
que la que mordió el anzuelo con el falso anuncio de trabajo.
Modus Operandi
En ningún momento, el mulero que está siendo engañado por pecar de
confiado, sabe el delito en el que está incurriendo. La falsa empresa
que le dio el trabajo le ingresará el dinero a su cuenta.
Posteriormente le pedirá que se quede con una comisión del 5 o 10 por
ciento y que envíe el resto a otro depósito, por medio de MoneyGram,
WesternUnion o algún otro mecanismo de envío de divisas a un país del
Este o de Sudáfrica. Así, de ese modo, la estafa estará consumada.
El problema principal reside en que la justicia no buscara al
estafador, de quien no conocen los datos y se mueve entre las sombras,
sino directamente a quien aparece como beneficiario del dinero robado.
Ni más ni menos que el mulero, a quien se le exigirá la devolución del
capital supuestamente robado, cuando en realidad solamente recibió una
pequeña comisión.
Perfil de la victima
Generalmente, dentro de los engañosos avisos que circulan, el perfil
buscado del mulero oscila entre los 21 y 50 años. Entre los requisitos
que suelen enumerar figuran que el potencial empleado debe ser
comunicativo, cumplidor, despierto, capacitado para ir aprendiendo en
el proceso de trabajo y responsable. No hace hincapié en el nivel
educativo y prometen una paga de 1000 a 4000 euros mensuales. Una cifra
atractiva para un trabajo de solamente dos horas diarias, fácilmente
combinable con otras ocupaciones. En otros casos, el único requisito
imprescindible, ser titular de una cuenta bancaria será suficiente para
poder convertirse en intermediario de una persona de la cual no sabe su
nombre y jamás le verá la cara.
Uno de los principales problemas de esta práctica delictiva reside
en que cualquier usuario de Internet puede ser víctima de este engaño.
Tanto del mencionado phishing como de ser embaucado en la falsa oferta
de trabajo. La necesidad económica o la ingenuidad de creer que en la
red existe todavía el dinero fácil, pueden terminar jugando una mala
pasada a cualquier persona que no esté prevenida e informada acerca de
estas prácticas.
Por Carlos Cabezas López
http://www.casoabierto.com
Posted by Editor in Ofertas de empleo
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