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Catalunya: La vigencia del Pacte per a l'Educació

CCOO y UGT esperábamos más acierto de la 'conselleria' en el impulso de los contenidos del acuerdo

En las últimas décadas, el sistema educativo ha tenido un papel clave en los cambios sociales más importantes que hemos vivido como país. Hemos pasado de unas generaciones con elevados niveles de analfabetismo a la escolarización hasta los 16 años. La escuela ha sido determinante en la integración social de los inmigrantes que han llegado a Catalunya en diferentes procesos migratorios, y ha sido protagonista en el acceso a la lengua catalana de varias generaciones.
Esta importante labor educativa y social se ha realizado en medio de reestructuraciones económicas y fuertes transformaciones de las estructuras sociales, entre ellas, de las familias, con toda su diversidad. Así pues, es lógico que hoy detectemos insuficiencias y problemas de adaptación y que se generen insatisfacciones en la propia escuela y en el conjunto de la sociedad; problemas que deben ser considerados como verdadera prioridad y que nos obligan a plantear reformas de nuestro sistema educativo. Los cambios deben impulsarse con la implicación de todos los sectores sociales y profesionales y tomando conciencia de que algunos problemas escolares tienen su origen en otras estructuras sociales, como el mundo de la economía o la realidad de la familia.

CCOO Y UGT hemos demostrado nuestro compromiso con las reformas del sistema educativo, conscientes de la importancia de la educación como principal capital social de nuestro país. El derecho a la educación es la garantía para que las personas puedan desarrollarse en libertad y emanciparse autónomamente. La educación y la formación a lo largo de la vida son la mejor inversión para conseguir una economía con bases sólidas. Este convencimiento nos llevó a impulsar dentro del acuerdo estratégico firmado con patronales y Govern una serie de medidas para reforzar aspectos de la enseñanza secundaria como la formación profesional y la enseñanza del inglés. Y, más adelante, a negociar y firmar el Pacte Nacional per a l'Educació, con el fin de configurar un verdadero servicio público educativo que pase página a la dualización entre centros públicos y centros concertados. El Pacte apuesta por garantizar una financiación suficiente a todos los centros, dotar de capacidades y recursos a los profesionales para que puedan ejercer sus responsabilidades educativas, ayudar a las familias en la responsabilidad de educar y reformar la Administración educativa para dotarla de más capacidad y diligencia en la gestión.
El Pacte Nacional per a l'Educació requiere de la sociedad un esfuerzo para que la escuela pueda ser un gran espacio de cohesión y socialización, objetivo que no puede garantizarse si el sistema educativo sigue segregando a los alumnos según su nivel socioeconómico, su origen o sus capacidades personales. Del mismo modo que la concentración en determinados barrios de las personas con menor poder adquisitivo genera guetos ciudadanos, la distribución perversa de la población escolar genera segregación escolar y riesgos de guetización educativa que hacen muy difícil una educación emancipadora para la persona e integradora desde el punto de vista social. Hay que dotar a la escuela de recursos suficientes para que todos los centros puedan ofrecer esta educación de calidad y a la vez acabar con el mecanismo de copago de las familias que en la práctica se ha impuesto en los centros concertados.
En UGT y CCOO seguimos pensando que la apuesta del Pacte Nacional per a l'Educació es válida porque promueve la gratuidad, corresponsabilidad de todos los agentes educativos y porque fue fruto de un amplio consenso. CCOO y UGT esperábamos un mayor esfuerzo político y más acierto por parte del Govern en el impulso de los contenidos del pacte a través de políticas y medidas concretas, pero también mediante la elaboración de la ley de educación de Catalunya, que tenía que ser la plasmación legal de los acuerdos y la concreción del proyecto educativo de Catalunya. Nos preocupa que el Departament d'Educació esté a punto de despilfarrar el consenso como consecuencia del procedimiento oscuro y precipitado con el que ha preparado el proyecto de la ley de educación de Catalunya.

NOS PREOCUPA que haya anunciado a la opinión pública proyectos escasamente meditados --como el de las aulas externas para inmigrantes o la supresión del bachillerato nocturno-- para tener que rectificar días después. Este deterioro de la autoridad moral del departament ha impulsado algunos sectores a dar marcha atrás en sus compromisos con el Pacte Nacional per a l'Educació. Es necesario que el Govern català recupere el liderazgo para encarar una reforma educativa compleja, que solo será posible si se vuelve al Pacte Nacional per a l'Educació como espacio de consenso y de compromiso. Y se hace con la calma necesaria para no precipitarse más. UGT y CCOO consideramos que mejorar la inversión en educación es vital en unos momentos en que tantos niños y jóvenes se incorporan al sistema educativo. En la situación económica que vivimos, pensamos que es más importante que nunca cambiar las pautas de nuestro modelo económico, que solo tendrá futuro si se fundamenta en una mayor formación de la inmensa mayoría de la población.
Por todo ello, CCOO y UGT hacemos un llamamiento a las patronales de la educación y a la comunidad educativa para volver a ponernos a trabajar conjuntamente. Y pedimos al Govern que contribuya con sentido de prudencia política, voluntad política y recursos eco- nómicos a restablecer el consenso en la educación.

Joan Coscubiela es secretario general de CCOO de Catalunya, y Josep M. Álvarez, de UGT de Catalunya.
El Periodico


Fecha artículo: jue 03 jul 2008 06:30:00 CEST - URL: http://www.comfia.info/noticias/42878.html
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