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Cada programa que se ejecuta en el ordenador se asocia a uno o
varios procesos que transcurren en un segundo plano, casi invisibles
para el usuario. Para saber cuáles se ejecutan en un momento dado en un
ordenador con Windows instalado, se debe abrir el administrador de
tareas. Esta ventana se encuentra con rapidez si se pulsan a la vez las
teclas "Ctrl+Alt+Supr". Dentro de la pestaña de "procesos", se detallan
todos los que están en activo y cuántos recursos emplean tanto del
procesador como de la memoria RAM.
A veces, se descubre con facilidad con qué programa se asocian los
procesos porque su nombre es el mismo pero seguido de la extensión
".exe". Sin embargo, casi todos los procesos que activa Windows para
funcionar presentan denominaciones peculiares, como "alg.exe" o
"svchost.exe", que no ofrecen ninguna pista sobre su utilidad. Y lo
mismo sucede con multitud de programas y virus.
Además, se debe tener en cuenta que, con frecuencia, el software
malicioso basa su éxito en el engaño y la picaresca. Así, suelen
adoptar el nombre de un proceso inocuo para camuflarse. Incluso muchas
veces se denominan como procesos fundamentales para el funcionamiento
del sistema operativo. De esta manera, si el usuario piensa que se
trata de un virus, por una alerta errónea de su antivirus, y borra el
archivo genuino perteneciente a Windows, puede inutilizar
involuntariamente su propio ordenador.
Para saber
qué función cumple cada proceso se debe recurrir a sitios como
ProcessLibrary, ya que sus páginas albergan información sobre los
procesos más habituales en un ordenador
En casos como estos, para saber qué función cumple cada proceso se debe recurrir a sitios como ProcessLibrary.com o Neuber.com.
En sus páginas albergan información sobre los procesos más habituales
en un ordenador. Se señala si existe alguna variante del mismo nombre
que pueda ser dañina y describe cuál es su función, quién es su
fabricante y si contiene algún virus o programa espía.
Además, estos servicios avisan al lector sobre si puede parar un
proceso, si puede eliminarlo o, por el contrario, no debe tocarlo. De
esta manera, se puede conseguir un ordenador más ágil y veloz si se
prescinde de aquellos procesos que no sean necesarios. A veces, cuando
se instalan programas, se incluye algún otro software complementario al
principal y del que no se notifica expresamente la existencia. Si
después se desinstala el programa principal por cualquier motivo, el
sistema se puede olvidar de quitar el complementario, que queda oculto
y funciona en segundo plano sin que el usuario se percate.
ProcessLibrary.com ofrece una base de datos con más de 9.000
procesos distintos que se pueden rastrear con ayuda de su buscador.
Este servicio se ha convertido en la referencia en Internet sobre el
tema. Cada proceso se muestra con un práctico semáforo donde se observa
la posible peligrosidad de los procesos, desde el verde de lo seguro
hasta el rojo de alerta.
ProcessScanner resulta útil porque se obtiene con rapidez un informe
que detalla a qué programa se vincula cada proceso y qué función
desempeña
Desde este sitio, se puede descargar gratuitamente una aplicación
que busca y define todos los procesos activos en el Windows del
usuario, que se llama ProcessScanner.
Resulta útil porque se obtiene con rapidez un informe que detalla a qué
programa se vincula cada proceso y qué función desempeña. Además, se
puede descubrir la ruta del archivo que hace funcionar dicho proceso.
Este sitio también ofrece una aplicación, de nombre QuickLink,
que añade un enlace a las definiciones de su base de datos en el
administrador de tareas convencional de Windows, lo que permite que el
usuario se informe con mayor rapidez.
Otros sitios web, como Neuber.com, ofrecen información gratuita de
los procesos para promocionar sus programas de pago, que a grandes
rasgos realizan la misma función que los que proporciona de forma
gratuita ProcessLibrary.com. Un aspecto diferencial de Neuber.com
estriba en que complementa los datos con las opiniones de los usuarios.
Conviene
investigar qué archivos ".exe" se activan desde el arranque del
ordenador para así deshabilitar los que no se consideren necesarios
Una vez que se conocen realmente cuáles son las funciones de cada
proceso, conviene investigar cuáles se activan desde que se enciende el
ordenador para así deshabilitar los que no se consideren necesarios.
Resulta normal que los programas se aficionen a arrancar al mismo
tiempo que el sistema operativo, y en caso de que no sean útiles
consumen recursos del ordenador y enlentecen mucho el arranque.
Esto se realiza en Windows XP en la ruta "Inicio/Ejecutar". En la
ventana que aparece se debe escribir "msconfig" (sin comillas) y pulsar
"Aceptar". En Vista es más fácil el paso porque tras pulsar el logotipo
de Windows, en la parte inferior izquierda de la pantalla, se debe
escribir "msconfig" en la caja que también permite búsquedas.
En la ventana que aparece se debe hacer clic en la pestaña
"Inicio", desmarcar todos aquellos procesos que no se deseen activar y
pulsar "Aceptar". El sistema operativo pedirá reiniciar, tras lo cual
aparecerá una advertencia de que se ha modificado la configuración del
inicio. En ese punto, se debe marcar la casilla que dice que no se
vuelva a avisar de este hecho.
Conocer qué procesos están asociados con cada programa también resulta
útil para cerrar una aplicación que consuma mucha memoria RAM o que se
haya bloqueado. Uno de los síntomas inequívocos de que un software
abusa de la memoria se encuentra en que el ordenador se enlentece. Para
terminar un proceso en Windows, simplemente se debe acceder al
Administrador de Tareas, hacer clic en el botón derecho del ratón
encima del proceso en cuestión y pinchar en "Terminar proceso".
BENYI ARREGOCÉS CARRERE
| Cristino
Martos, 4 28015 Madrid |
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