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Federación
de Servicios |
Pero si lo dices por
Internet, hallarás que la libertad de palabra y otros derechos
constitucionales no están precisamente garantizados.
Las compañías a cargo de espacios aparentemente públicos en línea
borran contenido controversial aunque sea legal. Los proveedores de
servicios fijan sus propias reglas para los usuarios y establecen una
política exterior cuando cooperan con regímenes como China. Sirven como
fiscal, juez y jurado en el manejo de disputas a puertas cerradas.
El papel gubernamental que las compañías desempeñan en línea está
asumiendo mayor importancia a medida que sus servicios se tornan más
relevantes para el discurso público en el mundo. Es consecuencia del
crecimiento comercial de la Internet, pero los remedios posibles
-incluyendo la regulación del gobierno- podrían ser peores que la
enfermedad.
La fotógrafa holandesa Maarten Dors tanteó los límites de la
libertad de palabra en el servicio de fotos de Yahoo Inc., Flickr,
cuando colocó la fotografía de un muchachito adolescente con un
cigarrillo encendido en la boca.
Sin previo aviso, Yahoo borró la foto aduciendo que violaba una
prohibición no expresa de mostrar a niños fumando. Dors logró convencer
a un gerente de Yahoo que -lejos de promover el tabaquismo- la foto
tenía valor como una muestra de la pobreza y la vida callejera en
Rumania. Pero otro empleado volvió a borrar la foto pocos meses después.
“Nunca pensé en ella como una foto de un chico fumando”, dijo Dors. “Era
sencillamente un chico en Rumania y cómo es su vida. No se puede hacer
un documental serio si hay que estar pensando continuamente en lo que
Flickr te borrará”.
Puede haber motivos legítimos para tomar medidas, como detener el
“spam” o los correos indeseados, las amenazas, las violaciones al
derecho de propiedad intelectual y la pornografía infantil, pero muchos
casos no son tan claros, y equilibrar las necesidades de una y otra
parte puede resultar complicado.
“A menudo quedamos entre la espada y la pared”, dijo Christine Jones, asesora legal del proveedor de servicios GoDaddy.com Inc. “Evidentemente
somos sensibles a las libertad que tenemos, particularmente en este
país, de manifestarnos, pero también queremos ser buenas corporaciones
y hacer de la Internet un lugar mejor y más seguro”.
En el caso de Dors, la ley está totalmente de acuerdo con Yahoo. Sus
términos de servicio, similares a las de otros proveedores de
servicios, otorga a Yahoo “la facultad exclusiva de revisar por anticipado, rehusar o remover cualquier contenido“.
Aun conscientes de la libertad de palabra y otros derechos, Yahoo y
otras compañías dijeron que deben establecer y hacer cumplir pautas que
van más allá de los requisitos legales a fin de proteger sus marcas y
fomentar comunidades agradables y seguras en las que pudieran
internarse los menores.
Las reglas ayudan a “engendrar una experiencia comunitaria positiva” a la que los usuarios deseen regresar, observó Anne Toth, vicepresidenta de Yahoo para políticas.
Dors finalmente logró que repusieran su fotografía por segunda vez y Yahoo se disculpó.
Heather Champ, directora comunitaria de Flickr, dijo que la compañía
traza políticas en base a los comentarios de los usuarios y que entrena
a sus empleados para zanjar las disputas de manera justa y consistente,
aunque pueden producirse errores.
La situación es típica de la existencia de espacios públicos en
línea controlados por corporaciones privadas. Las reglas no siempre son
claras, la aplicación de las reglas es inconsistente y los usuarios
pueden ver que les retiran contenido o les cierran sus cuentas sin una
audiencia. Las apelaciones quedan a criterio único del proveedor.
Verizon Wireless prohibió que un grupo defensor del aborto obtuviera
un código para conducir campañas con mensajes de texto. LiveJournal
suspendió blogs legítimos sobre ficción y sobre víctimas de delitos en
una campaña contra la pedofilia. Dos líneas que criticaban al
presidente George W. Bush desaparecieron de una webcast de AT&T
Inc. sobre un concierto de Pearl Jam. Las tres decisiones fueron
revocadas sólo después que altos ejecutivos de las firmas intervinieron
en reacción a las protestas.
Las protecciones a la Primera Enmienda de la constitución
estadounidense por lo general no se extienden a la propiedad privada en
el mundo físico, lo que permite por ejemplo que un centro de compras no
admita la entrada de un cliente que use una camiseta con una fotografía
estampada de un niño fumando.
Pero a medida que los servicios en línea se ensanchan como conductos
para las comunicaciones públicas, algunos grupos creen que el gobierno
federal debe garantizar la libertad de palabra. Pero eso por supuesto
invitaría a la intervención del gobierno.
Otros creen que las compañías no deben censurar el contenido en
línea y que, de hacerlo, al menos deben aclarar las reglas y los
mecanismos de apelación.
En respuesta a quejas que no especificó, Network Solutions LLC
decidió suspender una cuenta que el cineasta holandés Geert Wilders
usaba para promover una película que critica el Corán, sin que la
compañía hallara ninguna trasgresión de sus reglas.
Los proveedores de servicio dicen que los clientes insatisfechos pueden ir a otro sitio, pero las opciones suelen ser limitadas.
Muchos servicios prominentes, particularmente salas de contacto
social como Facebook y MySpace, o sitios para compartir imágenes y
videos como Flickr y YouTube, han adquirido tal notoriedad que no puede
ser replicada. Echar a un usuario de una comunidad en línea equivaldría
a desplazar a una persona a los suburbios de su ciudad.
Por ANICK JESDANUN - The Associated Press /
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