logo COMFIA

Federación de Servicios
Financieros y Administrativos


El trabajo no se para en vacaciones

La mayoría de los trabajadores ansía la llegada de las vacaciones, pero muchos no logran disfrutar plenamente de su descando estival porque siguen conectados al trabajo. Las nuevas tecnologías y la presión del entorno llevan a un creciente número de profesionales a la disponibilidad total

Irse de vacaciones no siempre es sinónimo de desconectar. Incluso estando a cientos de kilómetros de la oficina, teóricamente relajados y disfrutando de la playa o la montaña, muchos trabajadores continúan contestando llamadas de su jefe o sus clientes porque "eran una urgencia" o consultando los e-mails que siguen llegando a su Blackberry cada día. Así no es de extrañar que, según un estudio de Alta Gestión, casi un tercio de los trabajadores no consiga olvidarse de su trabajo hasta pasada una semana de vacaciones y un 11% no llegue a desconectar completamente en ningún momento.

Óscar Coduras, director del MBA Leisure Management de la escuela de negocios EAE, reconoce ser una de las muchas personas que no consiguen desconectar del trabajo en vacaciones. "El desarrollo de las nuevas tecnologías nos ha presionado hacia una necesidad de respuesta más ágil, por lo que si tienes un puesto de cierta responsabilidad no puedes aplazar la toma de decisiones, ni siquiera en agosto", argumenta. Así, según un estudio de Hudson, uno de cada seis trabajadores contacta con su trabajo por teléfono o e-mail al menos una vez a lo largo de las vacaciones. Y es que la tecnología ha conseguido modificar el clásico concepto de la desconexión vacacional: "Antes te llamaban al teléfono fijo y si no te localizaban no tenían otra opción, pero ahora todo el mundo tiene móvil y correo electrónico y se ha producido una competitividad en la que sabemos que, si nosotros no damos respuesta a un cliente, otro se la dará y nos quedaremos fuera del mercado - advierte Coduras-. En un contexto de crisis como el actual, además, estaremos más pendientes que nunca de que esto no suceda".

Para algunos profesionales seguir conectados al trabajo incluso en vacaciones es prácticamente una obligación. Por ejemplo, muchos trabajadores autónomos, sobre todo aquellos vinculados a profesiones liberales como consultores o abogados, que sólo cobran si trabajan y que no pueden permitirse el lujo de perder un cliente o un encargo por no contestar una llamada o un correo electrónico, aunque sea en agosto.

Es el caso de Francisco Romero, fundador de la consultoría de formación y desarrollo para empresas Drive. "Las necesidades de mis clientes no siempre siguen la lógica del calendario, por eso en el sector de servicios profesionales la calidad viene dada por la disponibilidad: si les surge un problema necesitan que se lo resuelva una persona, y no un sistema informático. El cliente valora mucho que estés siempre ahí", destaca. Por eso, Romero no duda en responder una llamada o e-mail de trabajo aunque esté de vacaciones, aunque reconoce que no son situaciones demasiado frecuentes porque ya adapta su propio calendario de descanso al de sus clientes.

También muchos asalariados, especialmente aquellos con un puesto de cierta responsabilidad, siguen conectados al trabajo en alguna medida durante sus vacaciones. Generalmente no existe una orden expresa de la empresa que les obligue a seguir contestando llamadas o e-mails, pero la mayoría lo hace de forma más o menos voluntaria. "Más que un problema del individuo estamos ante un problema de toda la sociedad - asegura Jaume Almenara, profesor de la Universitat de Barcelona y decano del Col · legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya-, que nos inculca un determinado tipo de sistema de vida que parece obligarnos a estar en continua actividad". El resultado es que durante las vacaciones, y aunque objetivamente no tengan nada que hacer, muchas personas "viven con la constante sensación de que tienen que hacer algo, como si siguieran yendo cada día a trabajar, y en lugar de descansar se sienten obligados a estar continuamente activos".

Este comportamiento tiene una explicación biológica y es que, según Almenara, durante los meses de actividad laboral "el cerebro se mantiene en un elevado nivel de tensión, por lo que funciona a un ritmo acelerado, y cuando por fin quieres desconectar, tu cerebro no puede hacerlo". Por eso, según Almenara, al llegar las vacaciones conviene "buscar sistemas que nos permitan continuar activos pero relajarnos al mismo tiempo", como el yoga o la lectura. Maria Pau González, profesora del departamento de Dirección de Personas de EADA, señala en este sentido que "se puede seguir conectado al trabajo de forma intelectual, por ejemplo leyendo algún libro o documentos relacionados con nuestra profesión, pero no sintiéndonos obligados a estar continuamente pendientes de una llamada o el resultado de una reunión".

González cree que las compañías también tienen una parte de responsabilidad en este fenómeno. "Las empresas se están apoyando mucho en las nuevas tecnologías para que las jornadas de sus empleados sean más largas, y por ejemplo está bien visto que un trabajador conteste a un email por la Blackberry aunque sean las doce de la noche o esté de vacaciones", lamenta. En su opinión, las empresas "deberían establecer algún tipo de códigos de buenas prácticas o al menos no premiar de forma explícita ni implícita a estos trabajadores". Camil Ros, secretario de coordinación sectorial de UGT, advierte en este sentido que "si un trabajador quiere continuar consultando el correo electrónico del trabajo mientras está de vacaciones está en su derecho a hacerlo, pero el problema es que muchos lo hacen por miedo a no ser bien considerados por sus jefes o incluso a perder su trabajo".

En el caso de los directivos, el móvil o la PDA son un elemento más del equipaje de vacaciones. Según una encuesta de la firma de cazatalentos Robert Half, el 47% de los ejecutivos está dispuesto a seguir trabajando en su tiempo de ocio y un 14% confiesa que es incapaz de relajarse en vacaciones si no está en contacto con la oficina. Y es que las dificultades para delegar durante unas semanas las decisiones en una persona de confianza hacen que muchos altos cargos continúen asumiendo sus funciones, aunque sea a distancia y desde la playa. De hecho, según una encuesta de Randstad, un 8% nunca se coge más de una semana de vacaciones por miedo a que las cosas puedan complicarse durante su marcha.

En casos extremos, la necesidad de estar conectado a la oficina incluso en vacaciones puede ser el síntoma de una patología más grave: la adicción al trabajo, que afecta especialmente a altos ejecutivos de la banca, las finanzas y la consultoría, así como médicos, periodistas y otros profesiones poco reguladas. Una de las características típicas de los denominados workalcoholics es que se sienten culpables cuando no están trabajando, por lo que incluso jugar con sus hijos o simplemente descansar puede parecerles una pérdida de tiempo. La aceptación social de este tipo de comportamientos dificulta su diagnóstico. Iñaki Piñuel, psicólogo del trabajo y profesor titular de la Universidad de Alcalá, lamenta en este sentido que actualmente la adicción al trabajo "es la más aceptada en nuestra sociedad y la más políticamente correcta".

Conscientes de que muchos viajeros aspiran a unas vacaciones de desconexión total, donde la tranquilidad no pueda verse truncada por el ring de ningún teléfono inoportuno, compañías como la británica The Adventure Company ofrecen "viajes sin móvil" en los que los participantes están obligados a entregar su teléfono al guía de la ruta, que sólo se lo devolverá en caso de urgencia. Otra opción, más apta para los turistas que disponen de presupuestos ajustados, consiste en veranear en alguno de los 2.000 pequeños pueblos españoles ubicados en "zonas de sombra", que no tienen aún cobertura de telefonía móvil.

Nuria Peláez
La Vanguardia


Fecha artículo: lun 04 ago 2008 06:30:00 CEST - URL: http://www.comfia.info/noticias/43485.html
Cristino Martos, 4
28015 Madrid

Tel 91 540 92 82 Fax 91 548 28 10
comfia@comfia.ccoo.es

 Adherida a  logo UNI