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La crisis está afectando de lleno al panorama laboral. Como viene
siendo habitual, ante una coyuntura económica adversa, los trabajadores
se convierten en blanco de sus consecuencias: los recortes de
plantilla, los despidos y la finalización de contratos sin renovación a
la vista, van sumando afectados en las listas del Servicio Público de
Empleo.
Uno de los segmentos más vulnerables son los
trabajadores temporales, los más desprotegidos teniendo en cuenta que
sus contratos recogen una finalización de las relaciones con la empresa
en un horizonte temporal no muy lejano.
Un informe de la
Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) señala que
la tasa de temporalidad continúa su tendencia a la baja hasta situarse
en el 29,4% en el segundo trimestre, un comportamiento que se debe al
descenso de los asalariados con contrato temporal. En dos años, la
evolución ha registrado cinco puntos a la baja, unos datos que ponen
fin a un periodo en el que el descenso de la temporalidad se acompañaba
de reducciones en la tasa de paro.
Las mujeres y los jóvenes
son los sectores más afectados por este descenso, siendo más acusado en
el sur de España que en Cataluña o Madrid, las comunidades que
presentaron mayor estabilidad.
El mismo documento indica que
la recuperación de la economía será muy lenta, al tiempo que apuestan
por la intermediación de profesionales del mercado laboral para
minimizar los efectos de la crisis.
España, a la cabeza
La
temporalidad en España sigue ocupando cotas muy significativas: es el
país de la Unión Europea que encabeza el ránking en contratos de
duración determinada, con una tercera parte de los asalariados
trabajando con un contrato eventual. A pesar de la caída de la
temporalidad, de enero a junio de este año se han firmado 8.558.235
contratos: de ellos, sólo 1.058.764 fueron indefinidos, según los
últimos datos del Servicio Público Estatal de Empleo. Es decir, el 88%
de las relaciones laborales contraídas en el primer semestre
(prácticamente el equivalente a 9 de cada 10 trabajadores) tienen una
duración determinada. De este dato se desprende que el mercado de
trabajo camina a ritmo lento a la hora de garantizar puestos de
trabajo, especialmente de carácter duradero.
Claves
Algunos
factores que han influido en la caída de las contrataciones de carácter
eventual se explican por la disminución de contratos temporales para la
campaña de verano.
Las suscripciones laborales de estas
características no han quedado al margen de los sucesivos repuntes del
paro, si bien, también ha entrado en juego la desaceleración de la
construcción, que sigue restando activos e incrementando las listas de
desempleo.
El trabajo eventual suavizará los malos
resultados del segundo trimestre en las últimas semanas de verano,
temporada coincidente con la recolección de determinados productos
hortofrutícolas y con la época de vendimia en muchos lugares de España.
En
estos periodos, crece la demanda de trabajadores por semanas o días,
siendo los inmigrantes y los jóvenes, los más interesados en
suscribirse a estos trabajos que les permiten ganar una buena cantidad
de dinero en un corto período de tiempo, compatibilizando con otras
actividades.
Con todo, este remedio no pondrá fin a los
sucesivos recortes de empleo; como mucho, mitigará los efectos de una
crisis, que en su evolución generará una tasa de desempleo cercana al
15% en 2009, según las previsiones.A la luz de los primeros efectos de
esta coyuntura, se pone de manifiesto la desprotección de miles de
trabajadores –sobre todo, los eventuales–, uno de los sectores más
perjudicados cuando las cosas no marchan del todo bien. 
M. L. Nalda
La Gaceta
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