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Boletín de Noticias Comfia - Info |
Cuando César Alierta se hizo cargo de la Presidencia de Telefonica en el año 2000 a instancias del gobierno del Partido Popular, el comentario de Jose Mario Álvarez de Novales, Profesor de Dirección Estratégica y mi mentor en IE Business School, que aparece recogido en Wikipedia, fue claro y contundente: Alierta no conocía el negocio de las telecomunicaciones cuando tomó el mando de la empresa. Diez años después, las declaraciones del Ercilla dejan claro que la situación no ha cambiado un ápice: Alierta sigue sin conocer el negocio de las telecomunicaciones. Para la dirección de la compañía, que lleva a cabo con criterios exclusivamente financieros, se rodea de un gabinete de asesoría en el que figuran algunos profesionales de gran talla y conocimientos, pero que no pueden evitar que de vez en cuando ocurran estas cosas: que su jefe se suelte la lengua por la razón que sea, y diga verdaderas tonterías.
En esta ocasión, César Alierta ha manifestado su absoluto desprecio por el concepto más importante de Internet: la neutralidad de la red. Reconocida hasta por el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, como la piedra angular que define la naturaleza de Internet, la neutralidad de la red ya no es un concepto sujeto a discusión, sino una palmaria evidencia, un axioma fundamental: sin neutralidad, Internet deja de ser Internet, y pasa a ser otra cosa. La pretensión de Alierta de “cobrar a los motores de búsqueda” como si eso fuese posible sin desnaturalizar completamente la esencia de lo que Internet es y representa solo puede explicarse recurriendo a la ignorancia – o a la estupidez.
Internet es, sin ningún lugar a dudas, un formidable generador de riqueza, un papel que se acrecienta enormemente a medida que aumentamos el horizonte temporal con el que lo contemplamos. Mentalidades ignorantes y estrechas de miras como las de las sociedades de gestión de derechos de autor o las del máximo responsable de Telefonica son una verdadera amenaza para la red, y son muestra de una irresponsabilidad absoluta, que la Historia se encargará de poner en su sitio.
El pasado martes, en mi comparecencia ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados, una pregunta del diputado Joan Tardà acerca del papel de las operadoras me llevó precisamente a elaborar sobre la peligrosidad de éstas en todo lo referente a la neutralidad de la red. Específicamente, insté a los diputados presentes a no fiarse ni lo más mínimo de unas operadoras dispuestas a sacrificar la naturaleza de Internet y su capacidad de generación de riqueza a cambio de la rentabilidad cortoplacista, y anticipé que recibirían importantes presiones para desnaturalizar dicha red intentando poner fin al principio de neutralidad de la red. Sin duda, dado el tono de mi respuesta, los siete diputados presentes habrán tenido ocasión de sonreírse al ver las declaraciones de César Alierta: ha tardado menos de una semana en darme la razón. Esperemos que los políticos sepan estar, y contesten a personajes como éste con la firmeza que corresponde: la neutralidad de la red no se toca, ni aquí ni en ningún sitio. Es una característica fundamental de la red, y como tal se quedará, independientemente de las fanfarronadas de Alierta y sus delirios de “la calle es mía”.
Telefonica es una empresa privada que se debe a sus accionistas. Sin embargo, no es cualquierempresa privada. Los ciudadanos no olvidan su papel como monopolio, la enorme infusión de dinero público de todos los españoles en las infraestructuras que hoy posee, y el importante papel que el gobierno juega en su gestión (y en particular, en la designación en su momento de César Alierta). Que el presidente de la empresa incumbente de telecomunicaciones del país manifieste semejante nivel de ignorancia y un desprecio tan olímpico por Internet como el que manifiesta en esas declaraciones, en las que habla de la red como quien habla de un cortijo privado sobre el que puede hacer y deshacer a su antojo, es una muy mala noticia para todos, empezando por la propia Telefonica. De una empresa así dirigida se puede esperar muy poco en términos de entender la red y de crecimiento a la sombra de la misma. De un presidente así, que pretende romper Internet y convertirlo en un sistema de canales donde solo los que le pagan pueden transmitir sus bits con calidad, solo cabe esperar que se vaya lo antes posible, para dejar paso a alguien que entienda las importantes oportunidades que la red representa para los operadores que sepan entenderla.
Las declaraciones de Alierta en el Ercilla son una irresponsabilidad. Una irresponsabilidad y una muy mala noticia. Ignoro si volveré a reunirme con Telefonica en los términos en que habitualmente me reúno, pero si vuelvo a hacerlo, no me callaré ninguna de estas apreciaciones ni los análisis que las sustentan.
| Cristino
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