COMFIA - CCOO


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mar 19 ago 2008 06:30:00 CEST

¿A qué esperar?

Sería deseable que en la conformación de órganos electos y en las delegaciones de congresos y/o asambleas congresuales, el conjunto de CC.OO., en su compromiso por la igualdad, incorporara la paridad de mujeres y hombres.

Este debiera de ser el esfuerzo del sindicato en este proceso congresual, como muestra inequívoca de compromiso y no esperar a modificar la norma estatutaria para “obligarnos” a conformar listas electorales y órganos de dirección paritarios. La propuesta de modificación de los Estatutos Confederales para: “Avanzar hacia la paridad en el desarrollo de CC.OO., como sindicato de mujeres y hombres, y para lograr la participación de ambos sexos en todos los órganos electos y en las delegaciones” ha de animarnos a ser pioneros, como ya lo fue el sindicato desde sus orígenes y no esperar a que las normas sean las que cambien la realidad, sino que la transformemos haciéndola más justa, más equitativa y más democrática. La representación paritaria en el sindicato (de aprobarse la propuesta) no será obligatoria hasta el 10º Congreso Confederal. Esto es así debido a que los actuales estatutos contemplan la igualdad de trato, es decir que mujeres y hombres participarán de manera proporcional a su número de afiliación en las diferentes candidaturas y órganos. Esta situación no se corresponde con la aplicación de la normativa estatal actual, fruto de la transposición de las directivas comunitarias y de las diferentes propuestas que la CES y la CSI1, confederaciones de las que CC.OO. forma parte, para hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. No parece corresponderse pues la prédica con la práctica si no actuamos así. CC.OO. desde su legalización hace 30 años incorporó a sus principios el valor de la igualdad de mujeres y hombres y así señaló con esta definición al sindicato. Comisiones Obreras debe seguir siendo el sindicato que reconoce e incorpora definitivamente a mujeres, jóvenes, mujeres con discapacidad, emigrantes, mayores… como variable, reverso y complemento imprescindible de hombres, jóvenes, hombres con discapacidad, emigrantes. Porque las mujeres saben de sindicalismo, conocen la legislación, las normas, la negociación colectiva, los planes de igualdad, dan y reciben formación, conocen las causas de discriminación por razón de género y la combaten, defienden una prevención de riesgos laborales para el conjunto de mujeres y hombres a partir de la constatación de su diferencia en la afectación de los mismos. Quieren la igualdad y la defienden, quieren mejores horarios y más adecuados para conciliar y corresponsabilizar. No son ajenas a la importancia de conocer mejor y hacer más transparente la aplicación de los recursos del sindicato para optimizarlos, y lograr con eficacia y, a poder ser, con eficiencia, los objetivos. Las mujeres son el 50% del 50% de la afiliación de los últimos 5 años, ¿a que esperar?. Revista Trabajadora


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