mar 31 jul 2012 06:00:00 CEST
Comfia-CCOO. - Si bien existen las vías legales adecuadas para cursar las reclamaciones al respecto que quieran ejercer los clientes, en muchos casos l@s bancari@s somos el primer parapeto que encuentran éstos y en quien desahogar no sólo su insatisfacción, sino también la ira de todos aquellos que no han visto cumplidas sus expectativas o se han sentido engañados en la adquisición de los productos antes mencionados.
Obviamente, nosotros, como profesionales el sector, no nos hace falta leer la prensa para percibir ese grado de crispación, ya que desgraciadamente lo sufrimos a diario, y de manera numerosa y más o menos violenta.
En las distintas rutas de visita por sucursales que venimos realizando, los delegados y delegadas de COMFIA-CCOO estamos recogiendo vuestras inquietudes al respecto, por este motivo nos hemos dirigido a la entidad solicitando que aplique medidas preventivas oportunas para evitar este tipo de incidentes, evitando el miedo e indefensión que se viene produciendo en muchos centros de trabajo.
En algunas oficinas, la mera existencia de dispensadores de efectivo con retardo no son sólo una medida inútil, sino que en muchos casos puede resultar especialmente perjudicial en un atraco, por ejemplo, ya que es ese tiempo de retardo es donde se registran los más altos niveles de violencia. Es muy difícil justificar como legal e inevitable, los riesgos psicosociales derivados de tener que estar durante todo el tiempo que actúan los retardos expuestos/as a armas de fuego, sin posibilidad de huida. Hay que tener instaladas, como prevención, medidas que protejan bien a las personas, además de las del dinero.
En el caso de agresiones, insultos o violencia no con el objeto de robar sino por la situación más arriba descrita, comprobamos con estupor que NUESTRAS ENTIDADES CIERRAN LOS OJOS. No sólo no disponemos de medidas preventivas que eviten o al menos palien estas situaciones, sino que además no recibimos apoyo alguno por parte de nuestros superiores.
Desde COMFIA-CC.OO. no vamos a cerrar los ojos. Por este motivo estamos trabajando en este tema de la manera más activa posible, y no dejaremos de hacerlo hasta que nuestra empresa asuma las responsabilidades que le competen ya no sólo con sus clientes, sino con su principal activo: sus trabajadores y trabajadoras. En esta línea hemos presentado a la empresa el documento que podéis encontrar en este enlace.