Trabajar desde casa en pijama y zapatillas es ya una opción para miles de personas. En España el teletrabajo aún no ha dado su gran salto, pero cada vez más empresas ofrecen esta posibilidad a sus trabajadores, que la valoran porque favorece la conciliación de la vida personal y la profesional. Aunque no todo son ventajas
05-11-2007 - Suena el despertador, se pone las zapatillas y el batín, desayuna y entra en su oficina: la habitación de al lado. Miles de españoles ya practican el teletrabajo y comienzan así cada día su jornada laboral, pero el retraso respecto a las posibilidades que ofrece la tecnología es evidente.
En Catalunya, en el año 2003 sólo un 3,9% de las empresas afirmaba tener teletrabajadores, según un estudio del Observatorio de la Nueva Economía de la Universitat Oberta de Catalunya, aunque CC. OO. calcula que actualmente ya trabajan desde casa 400.000 españoles, 80.000 de ellos en Catalunya. En estados Unidos, sin embargo, donde el teletrabajo nació a principios de los setenta, el número de profesionales que recurren a él no ha parado de crecer y uno de cada cuatro trabajadores ejerce su tarea profesional desde casa.
La Comisión Europea distingue cuatro tipos de teletrabajadores: los empleados por cuenta ajena que trabajan en su casa al menos un día a la semana; los suplementarios, que pasan menos de un día completo a la semana trabajando en casa; los itinerantes, que no tienen un puesto definido y cuyas herramientas fundamentales son el teléfono móvil y el ordenador portátil, y los autónomos que utilizan habitualmente su domicilio como oficina. Miles de consultores, diseñadores gráficos, informáticos, periodistas, traductores o profesores a distancia hacen de este colectivo el más numeroso en España.
El teletrabajo ha llegado a las empresas españolas de la mano de multinacionales como Microsoft u Oracle, donde más del 40% de los empleados trabajan desde casa, con una línea de ADSL financiada por la compañía. Sus trabajadores no tienen puestos fijos en las oficinas, aunque las frecuentan para relacionarse con sus compañeros. Telefónica también ha incorporado a su convenio colectivo un marco estable para implantar el teletrabajo y ha realizado diversas experiencias piloto. Pero es el sector público el que intenta ejercer de locomotora para generalizar esta práctica con el Plan Concilia, un conjunto de medidas para conciliar la vida laboral y familiar de los funcionarios.
Los sindicatos coinciden en advertir que el teletrabajo se debe aplicar con cuidado para no perpetuar la desigualdad de género. Yolanda Palomo, secretaria federal para la administración general del Estado de la Federación de Servicios Públicos de UGT, destaca que "el teletrabajo se debe impulsar también entre los hombres, porque debe ser una herramienta para fomentar la corresponsabilidad en las tareas domésticas". Palomo destaca que el teletrabajo debe ser siempre voluntario para el trabajador y cree que debería limitarse al 40% del total de la jornada, combinándolo con el trabajo presencial.
Los sindicatos y la patronal europeos firmaron en el 2002 un acuerdo para regular el teletrabajo que aún no se ha incorporado a la legislación española: los teletrabajadores españoles están en un vacío legal y no hay aún convenios colectivos que los tengan en cuenta. El acuerdo europeo, con vigencia para cinco años, establece que los teletrabajadores deben tener los mismos derechos y garantías que el resto de la plantilla y obliga a la empresa a facilitarles el equipo de trabajo y a costear su mantenimiento.
Jordi Vilaseca, director del Observatorio de la Nueva Economía (ONE) de la Universitat Oberta de Catalunya, explica que "el teletrabajo está totalmente asociado a una nueva economía, la economía del conocimiento. En España vamos con retraso porque partimos de una economía tradicional y aún estamos en transición hacia este nuevo modelo". En su opinión, el teletrabajo sólo puede funcionar en "empresas que han abandonado el modelo histórico de organización basada en áreas funcionales o departamentos y han dado el salto hacia un modelo basado en procesos". Vilaseca recuerda que muchas actividades de la empresa podrían definirse por objetivos y no por un determinado horario laboral. "Las empresas aún no entienden que el teletrabajo les puede aportar unos importantísimos aumentos de eficiencia", lamenta.
El teletrabajo puede ayudar a retener al personal y a la vez favorecer a la empresa. Según un estudio de Alta Gestión, el 65% de los empleados valora la flexibilidad horaria como el principal factor para conciliar vida laboral y personal. Además, seis de cada diez teletrabajadores consideran que rinden más trabajando en su propia casa que en una oficina convencional, según un estudio de IBM y The Economist Intelligenz Unit.
Este estudio, sin embargo, muestra que no todo son ventajas: los teletrabajadores perciben dificultades para ganarse la credibilidad de la empresa al no existir contacto directo. Y es que la relación cotidiana con el jefe, aunque sea para discutir, parece ser muy importante al menos para conseguir un ascenso: seis de cada diez ejecutivos creen que los teletrabajadores tienen menos posibilidad de promoción que los que trabajan físicamente en las oficinas, según un estudio de Futurestep. Jordi Vilaseca denuncia que "no confiar en un trabajador porque no venga cada mañana a fichar es una perspectiva totalmente atrasada".
En España, el teletrabajo ha dado un mayor potencial a miles de profesionales autónomos de sectores ligados a las nuevas tecnologías. Carlos Pacheco, tutor de un curso de inglés online, recuerda que "el hecho de trabajar en casa también requiere mucha disciplina y organización". En su caso no es fácil, ya que comparte piso con dos amigos y "es muy complicado no distraerse cuando llegan visitas a casa". Para el traductor Óscar Mojón, "una de las ventajas es que tú estableces tu propio horario: puedes ir de compras cuando todo el mundo trabaja o al gimnasio cuando no hay nadie, y no tienes que aguantar a tu anterior jefe ni a tus compañeros". Mojón, que lleva seis años trabajando en casa, reconoce, sin embargo, que a veces le gustaría "ver a más personas a lo largo del día".
Ventajas
FLEXIBILIDAD HORARIA. El teletrabajador puede tomarse las pausas necesarias para llevar a sus hijos al colegio, acudir al médico o hacer gestiones. También puede ser una buena opción si se quiere compaginar el trabajo con otras actividades, por ejemplo estudiar idiomas o algún curso de postgrado online.
ADIÓS AL ATASCO. Ya no es necesario invertir tiempo ni dinero en los desplazamientos hasta el puesto de trabajo, lo que elimina también el estrés derivado de las prisas y los atascos de tráfico y, por tanto, mejora su calidad de vida.
AUTONOMÍA. El profesional puede decidir cómo reparte su tiempo, a qué hora comienza y acaba jornada y cuánto tiempo dedica a las pausas y a comida. Esta sensación de autocontrol aumenta su motivación.
MAYOR RENDIMIENTO. Según un estudio, seis de cada diez teletrabajadores aseguran rendir más trabajando desde casa que haciéndolo desde una oficina convencional.
PERSONALIZAR LA OFICINA. Según sus gusto o según el día, el trabajador puede decidir, por si quiere trabajar en su propio domicilio, en el sofá o en la cocina, en un lugar público como una biblioteca o incluso al aire libre, si dispone de conexión a internet.
IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. El teletrabajo ofrece nuevas oportunidades laborales para personas que, por algún tipo de enfermedad o discapacidad, tengan dificultades para asistir cada día a una oficina convencional, y también para los residentes en zonas rurales o de escasa implantación empresarial
MENOS COSTES PARA LA EMPRESA. Se ahorra la compra o alquiler y el mantenimiento de un espacio físico donde trabaje el empleado, así como las compensaciones por comidas y desplazamientos
MENOS CONFLICTOS Desaparecen los posibles problemas de convivencia entre empleados.
MÁS COMPETITIVIDAD EN LA PLANTILLA. La ausencia del contacto físico convierte el trabajo en la única vía del eempleado para demostrar su valía a los superiores.
FACILIDADES DE CONTRATACIÓN La empresa tiene más para selecciones personal, ya que puede contratar a las personas más cualificadas sin limitación geográfica.
MENOS ROTACIÓN La flexibilidad horaria que ofrece el teletrabajo ayuda a motivar a los empleados y, por tanto, genera una menor rotación y pérdida de talento.
Desventajas
AISLAMIENTO. La falta de ambiente profesional debe compatibilizarse con actividades que potencien la relación social.
POSIBLES PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN. La ausencia de contacto físico puede aumentar los problemas con compañeros y jefes
CONFIANZA. Los teletrabajadores tienen problemas para ganarse la credibilidad de sus superiores.
DESORGANIZACIÓN. El trabajador debe ser disciplinado para ser capaz de organizar por sí mismo su jornada laboral.
DISTRACCIONES. Algunos trabajadores pueden tener dificultades para concentrarse en su casa, donde están sometidos a múltiples distracciones como la televisión, el teléfono, la presencia de familiares o las visitas.
FALTA DE DESCONEXIÓN. La ausencia de separación física entre su puesto de trabajo y su vida personal provoca que algunos empleados tengan dificultades para desconectar y alarguen su jornada laboral.
SIN CONTROL DIRECTO. En la empresa se produce una pérdida de jerarquías. Los jefes no tienen un control directo sobre la productividad del empleado.
Nuria Peláez
La Vanguardia
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