'Una oportunidad para la creación a corto plazo de medidas regulatorias más severas y la aparición de una sociedad cada vez más demandante de valores éticos'
30-09-2008 - Expertos de quince países debatieron la semana pasada la importancia de las alianzas públicas y privadas para erradicar el trabajo infantil e impulsar la RSE, en unas jornadas organizadas en Lima por la Fundación Telefónica.
'Hay tantos elementos éticos en la actual crisis económica que puede ser una oportunidad para que la responsabilidad social empresarial (RSE) salga fortalecida'. Así se expresó Bernardo Kliksberg, uno de los grandes expertos mundiales en capital social y ética para el desarrollo, durante el II Encuentro Internacional Proniño organizado por la Fundación Telefónica en Lima (Perú).
El actual momento económico mundial generará, a su juicio, oportunidades como 'la creación a corto plazo de medidas regulatorias más severas y la aparición de una sociedad cada vez más demandante de valores éticos'.
El economista argentino se mostró a favor de construir 'un sistema financiero sobre reglas que den solidez al sistema', ya que sin valores éticos 'los mercados pueden ser ineficientes'. Sin embargo, respecto a la posibilidad de legislar sobre temas relacionados con la RSE, aseguró que 'no es una cuestión de leyes, sino de impulsar alianzas público-privadas'.
'Declaración de Lima'
Kliksberg inauguró las conferencias magistrales del II Encuentro Internacional Proniño, que reunió la semana pasada en la capital peruana a más de 600 expertos de 15 países, que compartieron experiencias para erradicar uno de los grandes problemas de la sociedad: el trabajo infantil. En la clausura de estas jornadas, a la que asistió el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, Javier Nadal, se dio a conocer la llamada Declaración de Lima, en la que los participantes se comprometieron a concentrar sus esfuerzos en la erradicación de las peores formas de trabajo infantil, a aumentar la inversión social en infancia y a reforzar las tareas de sensibilización de la sociedad para eliminar la tolerancia ante este fenómeno. Según Bernardo Kliksberg, para su abolición es fundamental la existencia de 'políticas públicas responsables y una empresa privada que actúe como aliado estratégico'.
Defendió la importancia de situar las políticas de RSE entre los objetivos centrales de la empresa y destacó que la responsabilidad social es 'simplemente, sinónimo de competitividad y buena gestión en el siglo XXI. Las compañías con políticas responsables son más sostenibles, están mejor posicionadas en el mercado, atraen más talento y tienen mayor confianza de los inversores'.
Educar a los empresarios
También abogó por la educación de las futuras generaciones de empresarios en RSE. Kliksberg anunció que la Red Iberoamericana de Universidades por la Responsabilidad Empresarial (Red Unirse), que tiene como objetivo impulsar la formación e investigación en esta materia y de la que forman parte ya 65 instituciones, universidades y escuelas de negocios latinoamericanas, pondrá en marcha su primer programa antes de finales de año. Durante tres meses, se formará en responsabilidad social, a través de Internet (mediante una plataforma desarrollada por Telefónica), a dos profesores por cada universidad participante (lo que supondrá unos 150 docentes), 'para que sean multiplicadores. Estaremos trabajando para cambiar la mentalidad de los futuros gestores', dijo.
Con la colaboración del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Red Unirse, en la que están presentes la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), la Fundación Carolina y universidades españolas como Rey Juan Carlos, Pompeu Fabra y Salamanca, ayudará a los centros educativos a aunar esfuerzos y hacer de esta materia un eje transversal a todas las asignaturas.
Kliksberg anunció, asimismo, el lanzamiento del Premio Amartya Sen 100 Jóvenes Sobresalientes en la Universidad de Buenos Aires, que seleccionará a un centenar de licenciados en función de su expediente académico y sus servicios a la comunidad, a los que se formará en ética para el desarrollo o gerencia social.
El ejemplo de Proniño
El lugar de los niños es el colegio y el lugar de los adultos es el centro de trabajo. Esta fue una de las frases más repetidas durante el II Encuentro Internacional Proniño.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente 218 millones de niños trabajan en el mundo, 18 millones de ellos en América Latina, donde sólo el 49,3% de los jóvenes finaliza el colegio. En este contexto, los participantes en el encuentro destacaron el papel fundamental de las políticas públicas, en las que las empresas actúen como aliados, y de proyectos como Proniño. El programa de la Fundación Telefónica trabaja desde hace diez años para erradicar el trabajo infantil en trece países de Latinoamérica a través de la escolarización, creando redes de prevención en colaboración con ONG, instituciones y las comunidades locales y reforzando el entorno del menor con políticas sanitarias y actuaciones que permitan generar vías alternativas de ingresos para las familias. El programa beneficiaba a 31 de julio a más de 84.000 niños y su objetivo es alcanzar los cien mil menores a finales de este año.
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